Raúl Gómez García, un paradigma para los trabajadores de la cultura

Raúl Gómez García

Su nombre vive en la más alta condecoración del Sindicato de la Cultura en Cuba, porque Raúl Gómez García no sólo fue el poeta de la Generación del Centenario sino el joven de 25 años que asaltó el Cuartel Moncada y redactó el Programa de la Revolución, con indicaciones de su líder Fidel Castro Ruz.

En honor a la fecha de su natalicio, el 14 de diciembre se celebra cada año como el "Día del Trabajador de la Cultura".

Ese intelectual y legendario combatiente de aquel domingo de julio en 1953 fue uno de los 135 asaltantes al cuartel Moncada. En la madrugada de ese 26 de julio en la Granjita Siboney, poco antes de asaltar la mayor fortaleza militar de Santiago de Cuba, Fidel leyó el vibrante Manifiesto que Raúl Gómez García redactó por instrucciones suyas con los objetivos de la Revolución.

En el Manifiesto está recogido lo esencial del pensamiento de una juventud dispuesta a cambiar radicalmente la historia de Cuba, con el ideario martiano como sustento de la heroica acción en el Año del Centenario del Apóstol.

Al finalizar Fidel su lectura, se oyó en la Granjita la voz emocionada de Raúl recitando su poema "Ya estamos en combate", …” Por defender la idea de todos los que han muerto / Para arrojar a los malos del histórico Templo / Por el heroico gesto de Maceo / Por la dulce memoria de Martí”.

Y dejaba en su poema claramente expresada su firme decisión: …” Ya estamos en combate… ¡Adelante! / De nuestra lucha heroica depende la Cuba verdadera / La de furia loca de Gómez y Agramonte… / La de la lucha pura de Mella y de Guiteras… / Adelante, Cubanos … ¡Adelante!”.

Raúl fue designado para la toma del hospital civil "Saturnino Lora". Allí, ya herido y comprendiendo que el factor sorpresa había fallado, se dirigió a un empleado que se encontraba cerca y le pidió un papel y una pluma, escribiendo unas líneas muy breves para su madre: "Caí preso, tu hijo".

Nació en La Habana el 14 de diciembre de 1928, en Güines provincia de La Habana, y desde su adolescencia colaboró con publicaciones estudiantiles y regionales, emisoras radiales y habló en actos cívicos, con el ánimo de divulgar las ideas redentoras transmitidas por su familia descendiente de mambises.

En 1947 fue inminente su expulsión del Instituto de La Habana por sus actividades. Su hermano César logra tramitarle el traslado para el Instituto de la Víbora, al cual llega con un expediente académico notable y concluye el Bachillerato en el curso 1947-1948.

Matricula Derecho en la Universidad de La Habana y permanece en esa carrera dos años, Tras desempeñarse eventualmente como pintor de viviendas, oficinista, mensajero había logrado una plaza de maestro sustituto en el Colegio Baldor que significaba un alivio en la delicada situación económica. Allí descubre que su verdadera vocación era la Pedagogía, de cuya carrera cursó casi dos años, quedando interrumpida al participar en la acción del Moncada.

Al conocer del golpe del 10 de marzo de 1952, escribió el manifiesto "Revolución sin Juventud" donde denuncia a los usurpadores del poder, pero Raúl no consiguió que ningún periódico publicara el escrito, ni siquiera parcialmente, porque llamaba al combate frontal contra Fulgencio Batista.

Imprimió el mismo en un mimeógrafo que llevó a su casa un periódico con el nombre de "Son los mismos". En la edición de dicho periódico trabajaron Abel Santamaría, Melba Hernández y Jesús Montané, entre otros, con una tirada entre 300 y 500 ejemplares. Al vincularse Raúl con Fidel, éste le propone que cambie el nombre del periódico por "El Acusador", que sólo tuvo tres ediciones pues por una delación fueron detenidos sus redactores.

Conocido este hecho Raúl es expulsado del colegio Baldor. Ya vinculado al Movimiento 26 de Julio (M-26-7) continúa escribiendo cantos patrióticos, varios de ellos inspirados en Martí, versos de amor, artículos, reflexiones, mientras se adiestra para el combate. El viernes 24 de julio de 1953 sale de su casa informándole a la madre que no regresaría a dormir.

Herido en combate el 26 de julio en el hospital santiaguero, el moncadista había intentado auxiliar a un militar también herido, más en bárbara respuesta a su gesto humanitario, fue apresado, torturado cruelmente y asesinado.

Posteriormente su cadáver fue presentado como caído en combate. Las últimas catorce letras que escribió Raúl Gómez García a su madre Virginia García, “Caí preso, tu hijo”, son una prueba dramática, irrecusable, de los crímenes que la tiranía perpetró con los sobrevivientes del ataque.

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