Lecciones de la Segunda Guerra Mundial iniciada hace 86 años

Segunda Guerra Mundial

Un estimado de más de 60 millones de personas murieron en la Segunda Guerra Mundial, iniciada el 1 de septiembre de 1939 cuando la Alemania nazi invadió Polonia en su pretensión de fundar un Tercer Reich en Europa, y que se extendería seis años e involucraría a 72 países.
Hace 86 años comenzó el conflicto armado más grande y sangriento de la historia universal, en el cual se enfrentaron entre 1939 y 1945 la mayor parte de las naciones del mundo, incluidas las grandes potencias y todas las naciones europeas, agrupadas en dos alianzas militares enfrentadas: los Aliados y las potencias del Eje fascista. 
Tras seis años de cruenta lucha, el 14 de agosto de 1945, se declaró el final de la guerra con la victoria total de los Aliados y la liberación de los prisioneros en campos de exterminio, tras la caída de los regímenes fascistas de Adolf Hitler en Alemania y Hideki Tojo en el Imperio del Japón. 
La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), China y Alemania, fueron las naciones que más víctimas tuvieron en un conflicto bélico marcado por la muerte masiva de civiles durante bombardeos intensivos sobre muchas ciudades, incluido el Holocausto causado por el uso, por primera vez, de armas nucleares lanzadas por Estados Unidos sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki cuando ya Japón estaba derrotado militarmente.
Desde 1939 hasta inicios de 1941, mediante arrasadoras campañas militares y la firma de tratados forzados, Alemania conquistó o sometió gran parte de la Europa continental. Luego de finalizada la guerra el mundo quedó divido en dos bloques: el capitalista, liderado por los Estados Unidos y con influencia sobre Europa Occidental y otros países, y el bloque comunista, liderado por la URSS con influencia sobre Europa del Este.
Los efectivos de todos los ejércitos participantes en la guerra sumaron 110 millones de hombres, de los cuales murieron 34 millones para un 31 por ciento del total, y quedaron mutilados 28 millones de hombres, un 25 por ciento del total de efectivos. Las bajas en la población civil sobrepasaron los 24,8 millones de personas, desaparecieron más de cinco millones de personas y los gastos de guerra se calculan en más de 935 mil millones de dólares de la época. 
Como consecuencia de la agresión nazi fascista la Unión Soviética perdió el 50 por ciento de su potencial económico, incluida la vital industria pesada de la Cuenca del Donéts y los centros agrícolas de Ucrania y Bielorrusia, pues hasta mediados de 1944, un 95 por ciento del potencial de guerra alemán estaba en el frente oriental. Alrededor de 20 millones de ciudadanos de la URSS perdieron su vida, 25 millones perdieron sus casas destruidas por la guerra y más de 30 mil fábricas fueron también destruidas.
Alemania prácticamente perdió toda su infraestructura industrial, se destruyeron más de dos millones 250 mil viviendas, otras 2,5 millones fueron parcialmente destruidas y se dice que quedaron más de 400 millones de metros cúbicos de escombros. China perdió entre tres y ocho millones de personas, y seis millones de judíos fueron exterminados, dentro del llamado Holocausto Judío en cerca de 20 campos de concentración alemanes, donde también fueron muertos masivamente islamistas, homosexuales, comunistas, ancianos, discapacitados y familias enteras incluidos niños y adolescentes.
El 13 de febrero de 1945, la aviación aliada destruyó la ciudad de Dresde, en Alemania, donde casi 130 mil personas, la mayoría de ellos refugiados, murieron a causa del bombardeo. Otras ciudades como Berlín, Hamburgo, Múnich y Nüremberg fueron destruidas en la misma campaña aérea, en cuyos ataques masivos participaron más de mil bombarderos.
La Segunda Guerra Mundial alteró las relaciones políticas y la estructura social del mundo. La Organización de Naciones Unidas (ONU) fue creada tras la conflagración para fomentar la cooperación internacional y prevenir futuros conflictos. La Unión Soviética y los Estados Unidos se alzaron como superpotencias rivales, estableciéndose el escenario de la Guerra Fría, que se prolongó por los siguientes 46 años y cuyos rezagos llegan a la actualidad.
Al mismo tiempo declinó la influencia de las grandes potencias europeas, materializada en el inicio de la descolonización de Asia y África. Los ejércitos de las potencias coloniales no tenían ya capacidad para controlar los movimientos de liberación nacional, por lo que a lo largo de la segunda mitad del siglo XX se produjo la llamada descolonización.
La mayoría de los países cuyas industrias habían sido dañadas iniciaron la recuperación económica, mientras que la integración política, especialmente en Europa, emergió para establecer las relaciones de posguerra.
En los Juicios de Nüremberg y Tokio, parte de la jerarquía nazi que no logró escapar y del Tenno nipón fueron juzgadas y condenadas por crímenes contra la humanidad. Pero la ONU no ha podido evitar el incremento de la carrera armamentista ni eliminar las amenazas de una conflagración nuclear. La Humanidad no debe olvidar los más de 60 millones de víctimas del fascismo en estos momentos en que intenta resurgir desde Ucrania, apoyado por Estados Unidos y gobiernos de Europa.
Esa misma lección debiera servir para parar el genocidio que Israel comete, con apoyo de Estados Unidos, contra el pueblo palestino, y sus criminales esfuerzos por eliminar por hambre y con bombardeos a toda la población de la franja de Gaza. La impunidad que permiten el Consejo de Seguridad y las Naciones Unidas al permitir la prolongación de este genocidio, y no juzgar y condenar a los responsables de estos crímenes, es condenable, comparable a los horrores cometidos por el fascismo durante la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto a los judíos, que son hoy quienes masacran al pueblo palestino.

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