La cartilla y el fusil se unieron para defender la Revolución triunfante

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En fecha tan temprana como el 31 de diciembre de 1960 el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz ordenó la primera gran movilización de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, para defender el naciente proceso de transformación social ante la amenaza de una invasión directa de Estados Unidos.
Llegaba a su fin el año 1960, y el último día del año Fidel, junto a miles de maestros, esperó el Año de la Educación en Ciudad Libertad, ocasión en que reiteró la voluntad de erradicar el analfabetismo en solo un año y subrayó que las dos grandes tareas para el 1961 son la educación y la defensa.
Fidel anunció la campaña masiva de alfabetización el 29 de agosto de 1960 en la graduación del primer contingente de Maestros Voluntarios, y se inició oficialmente el 1 de enero de 1961, en su primera etapa organizativa, en medio de la primera gran movilización militar en defensa de las conquistas populares.
Efectivamente, en los primeros días de enero de 1961, el gobierno norteamericano del presidente Dwight Eisenhower, a solo tres semanas de expirar su mandato, rompió relaciones diplomáticas con Cuba y la prensa estadounidense intentó febrilmente justificar una intervención armada en Cuba.
La peligrosa amenaza y los preparativos que se realizaban en Centroamérica para una invasión lograron detener algunos planes de la Revolución, pero a pesar de la gran movilización militar la preparación de la Campaña de Alfabetización continuó su avance impetuoso.
Anticipándose a los hechos que se avecinaban, Fidel proclamó el 26 de octubre de 1959 la creación de las Milicias Nacionales Revolucionarias (MNR), organización del pueblo en armas para defender la isla de una agresión militar y proteger objetivos civiles contra acciones de grupos terroristas que actuaban tanto en Cuba como desde Estados Unidos y otros países del Caribe.
El máximo líder cubano, al explicar la razón de armar al pueblo dijo que es “porque es justa nuestra causa, porque no queremos hacerle daño a nadie ni nadie tiene derecho a hacernos daño a nosotros. Desde hoy proclamamos que no tememos a nada ni a nadie, que no tememos las medidas que se traman contra nosotros ni tememos las medidas que tengamos que tomar para combatir a los que quieran destruirnos”.
El 23 de enero de 1961, durante la graduación del segundo contingente de maestros voluntarios, Fidel informó del asesinato del joven maestro voluntario: Conrado Benítez, y con voz emocionada, proclamó que “¡Después de muerto ese maestro seguirá siendo maestro! (...) Ese maestro es el mártir cuya sangre servirá para que nosotros nos propongamos, doblemente, ganar la batalla que hemos emprendido contra el analfabetismo”.
El 28 de enero, en homenaje al natalicio de José Martí, el jefe de la Revolución presidió la conversión de la antigua fortaleza militar de Santa Clara en una escuela, donde reiteró que la alfabetización es una de las más grandes batallas por la cultura que haya librado ningún pueblo.
“Va a ser una batalla verdaderamente épica, en que debe participar todo el pueblo, y anticipó que “vamos a organizar 100 mil jóvenes alfabetizadores que por lo menos tengan de sexto grado en adelante, y por lo menos 13 años de edad” y le pidió a los jóvenes villareños que sean los primeros en inscribirse.
Diez días después de asumir su mandato, el nuevo presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy, anunció un agresivo plan contra Cuba, que vive bajo condiciones de guerra no declarada, pero sin descuidar la organización de las brigadas de alfabetización que llevarán el nombre de Conrado Benítez.
El 28 de febrero, Fidel vuelve a visitar la Comisión Nacional de Alfabetización, para despedir el primer grupo de jóvenes que integran las Brigadas Pilotos Conrado Benítez que partían hacia zonas rurales para alfabetizar, y da indicaciones para que desde el 6 de marzo puedan inscribirse todos los jóvenes del país que deseen integrar estas brigadas.
Cuando el 17 de abril de 1961 la brigada mercenaria desembarcó por Playa Larga y Playa Girón, inmediatamente fue contraatacada por las milicias locales, vanguardia de la ofensiva ininterrumpida por todas las vías de acceso a la cabeza de playa ocupada por los invasores.
Los milicianos constituyeron la mayoría de las tropas de infantería y la totalidad de las dotaciones de las baterías de artillería terrestre y antiaérea que participaron en la batalla. Junto a las columnas especiales de combate, las dotaciones de tanques y el batallón de la Policía Nacional Revolucionaria, cuyos combatientes provenían del Ejército Rebelde y la lucha clandestina.
La victoria de Girón fue un anticipo de otra gran victoria, la declaración de Cuba como Territorio Libre de Analfabetismo el 22 de diciembre de 1961. Fidel, como siempre, cumplió lo prometido al pueblo cubano.

 

 

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