Cuba muestra sus avances en el Día Mundial de Lucha Contra el SIDA

Día Mundial de la Lucha contra el SIDA

El 1 de diciembre de cada año se conmemora el Día Mundial de Lucha Contra el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), propuesto y adoptado por unanimidad en la Cumbre Mundial de Ministros de Salud celebrada en Londres en 1988 a la cual asistieron representantes de 140 países.

Este día se dedica a dar a conocer los avances contra la pandemia causada por la extensión de la infección con el virus VIH, el cual daña el sistema inmunitario al destruir un tipo de glóbulo blanco que ayuda al cuerpo a combatir las infecciones.

En la reunión de alto nivel sobre el VIH/SIDA del 8 al 10 de junio de 2021 en el Salón de la Asamblea General, en la Sede de las Naciones Unidas, en Nueva York, el ministro de Salud de Cuba, José Ángel Portal Miranda, intervino de forma virtual sobre sobre el tema: “Acabar con las desigualdades y encaminarnos hacia el fin del SIDA para el 2030”.

En esa ocasión, Portal explicó que “Cuba ha concebido el abordaje a la respuesta al VIH con un enfoque de Salud Pública, insertado en la Atención Primaria, centrado en las personas, y con participación intersectorial y de las poblaciones claves, atendiendo a las necesidades propias de cada grupo.”

Agregó que “en nuestro país, la mortalidad relacionada con el SIDA disminuye progresivamente y la incidencia de esta enfermedad muestra una tendencia a la estabilización. Uno de los indicadores positivos, es que las personas menores de 15 años no están prácticamente afectadas por esta epidemia, y en 2015 la Organización Mundial de la Salud nos otorgó la condición de primer país del mundo en eliminar la transmisión madre a hijo del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y la sífilis.”
El VIH es un lentivirus, género de la familia retrovirus, descubierto y considerado como el agente de la epidemia de SIDA por el equipo del científico Luc Montagnier en Francia en 1983. El VIH causa la infección que, como promedio, en 10 años en países desarrollados o en cinco años en países con deficiente salud pública, provoca el desarrollo del SIDA. Ésta es una enfermedad que progresa hacia el fallo del sistema inmune, lo que permite que se desarrollen infecciones oportunistas y cánceres potencialmente mortales.

Sin tratamiento, se estima que el promedio de supervivencia después de la infección de VIH/SIDA es de nueve a 11 años, y ésta ocurre únicamente a través de los siguientes fluidos de las personas infectadas: sangre, semen, flujo vaginal, líquido preseminal y leche de lactancia.

Su forma de transmisión más común es a través de relaciones sexuales sin protección con una persona con VIH. También se adquiere compartiendo agujas para el consumo de drogas, a través del contacto con la sangre de una persona con VIH, y de madre a bebé durante el embarazo, parto o lactancia.

Los primeros signos de infección por VIH pueden ser síntomas similares a los de la gripe: fiebre, escalofríos, sarpullido, sudores nocturnos, dolores musculares, dolor de garganta, fatiga, pérdida de peso, ganglios linfáticos inflamados, o úlceras en la boca, los cuales pueden aparecer y desaparecer por lo cual se recomienda en esos casos hacerse la prueba clínica.

Si no se trata, eventualmente el virus debilitará el sistema inmunitario y la infección avanzará a SIDA, que es la última etapa de la infección por VIH. Con el SIDA el sistema inmunitario estará gravemente dañado y puede contraer infecciones cada vez más graves, conocidas como infecciones oportunistas.

Aunque no existe cura para la infección por VIH, se puede tratar con medicamentos que se conocen como terapia antirretroviral. Éstos pueden volver la infección una enfermedad crónica manejable, reducen el riesgo de transmitir el virus a otras personas y evitan infecciones y complicaciones secundarias. La mayoría de las personas con VIH viven una vida larga y saludable si reciben y continúan con la terapia antirretroviral, cuentan con el apoyo necesario, llevan un estilo de vida saludable, y reciben atención médica regular para ayudarle a disfrutar una mejor calidad de vida.

El Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, proclamó que “La salud es un derecho humano y debe ser una de las principales prioridades de inversión para lograr la cobertura sanitaria universal. En este Día Mundial del SIDA, reconozcamos que, para superar la COVID-19 y poner fin al SIDA, el mundo debe ser solidario y compartir la responsabilidad.”

Las estadísticas mundiales difundidas por Naciones Unidas señalan que     37,7 millones de personas vivían con el VIH en todo el mundo en 2020, de los cuales 1,5 millones de personas contrajeron la infección por el VIH en 2020.

Un total de 36,3 millones de personas fallecieron a causa de enfermedades relacionadas con el SIDA desde el comienzo de la epidemia, por lo cual el 1 de diciembre de cada año, el mundo se une para apoyar a las personas que conviven con el VIH y recordar a las que han fallecido por enfermedades relacionadas con el SIDA.

La estructura ONU-SIDA pone de relieve este día la necesidad urgente de acabar con las desigualdades que ayudan a propagar el SIDA y otras pandemias en todo el mundo, y estima que en 2025 se necesitarán 29 mil millones de dólares estadounidenses (en precios constantes de 2019) para la respuesta a esta enfermedad en los países de ingresos bajos y medianos, incluidos los que antes se consideraban de ingresos altos, para poder poner fin al SIDA como amenaza para la salud pública mundial.

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