Combate de la Plata, primera acción victoriosa del Ejército Rebelde

La Plata

Era la madrugada del 17 de enero de 1957, hace 64 años, cuando 29 guerrilleros del naciente Ejército Rebelde asaltaron el puesto militar de La Plata de la dictadura de Fulgencio Batista, quien tuvo que reconocer al mundo que Fidel Castro seguía vivo y peleando.
Éste fue el primer enfrentamiento entre las incipientes fuerzas del Ejército Rebelde y el Ejército Constitucional de Cuba tras la emboscada de Alegría de Pío, y el pequeño puesto fue tomado por la guerrilla tras un combate de unos 40 minutos en que la mitad de los defensores resultaron muertos o heridos.
Aunque desde el punto de vista militar el combate tuvo poca importancia, las Fuerzas Armadas del régimen se vieron obligadas a reconocer que Fidel Castro comandaba un grupo dispuesto a enfrentárseles, y echó por tierra la propaganda de que todos habían sido aniquilados en Alegría de Pío.
La acción demostró la presencia del núcleo inicial del Ejército Rebelde en las montañas y resultó alentadora para la moral de quienes habían iniciado su empresa liberadora con un costoso revés y la pérdida de la mayor parte de sus hombres y equipos.
El día 13 de enero el grupo guerrillero acampó en las cercanías de la desembocadura del río La Plata, con la idea de atacar el puesto militar ubicado en ese lugar, donde custodiaban la costa sureña cinco soldados del ejército e igual cifra de marineros, al mando de un sargento de la Marina de Guerra.
La tropa dirigida por Fidel Castro la integraban 29 guerrilleros, 18 de ellos expedicionarios del Granma, ocho campesinos incorporados a la guerrilla y tres hombres enviados por Celia Sánchez quien dirigía el Movimiento 26 de Julio en Manzanillo.
Para la toma del apostadero (una casa de madera y techo de zinc) los 29 rebeldes disponían sólo de 24 armas: nueve fusiles con miras telescópicas, cinco fusiles semiautomáticos, cuatro de cerrojo, dos ametralladoras Thompson, dos pistolas ametralladoras, una escopeta calibre 16 y un revólver.
La llegada de la lancha que traía los insumos y el relevo del pequeño cuartel confundieron a los rebeldes que pospusieron la acción. Fidel dispuso un plan de vigilancia y exploración, convencido de que una derrota significaría perder el escaso parque y quedar indefensos ante cualquier contraataque del ejército.
Desde el amanecer del día 16 las fuerzas rebeldes pusieron observación sobre el cuartel. En horas de la tarde avanzaron sobre la posición, al anochecer cruzaron el río La Plata y se apostaron en el camino donde hicieron prisioneros a dos campesinos que dieron información sobre el número de hombres que había en el cuartel y otras informaciones de valor.
Para el ataque al cuartel, Fidel dividió el grupo guerrillero en 4 escuadras: Escuadra No 1: Dirigida por Julito Díaz, e integrada por Camilo Cienfuegos, Reinaldo Benítez y Calixto Morales, que cercarían la casa de guano ubicada a la derecha. Escuadra No 2: Dirigida por Fidel Castro, e integrada por Universo Sánchez, Luis Crespo, Calixto García, Manuel Fajardo Sotomayor y Ernesto Guevara, que atacarían por el centro. Escuadra No 3. Dirigida por Raúl Castro, e integrada por Ciro Redondo, Efigenio Ameijeiras, Armando Rodríguez y José Morán, que atacarían por la izquierda. Escuadra No 4. Dirigida por Juan Almeida Bosque, e integrada por Guillermo García, Crescencio Pérez, los hermanos Acuña, Sergio e Ignacio Pérez, atacaría por la izquierda conjuntamente con la escuadra de Raúl Castro.
Mientras, otros vigilaban a personas apresadas horas antes a pocos metros del puesto, incluyendo a Chicho Osorio, mayoral de la zona y colaborador del ejército, quien en medio de una embriaguez dio exactos detalles sobre la guarnición.
A las 2:40 de la madrugada del 17 de enero, con dos ráfagas de ametralladora disparadas por Fidel comenzó el combate que duró unos 40 minutos. A pesar de las escasas posibilidades de defensa los soldados resistieron. Los rebeldes lanzaron algunas de las granadas que habían traído en el Granma, pero estas no estallaron; Raúl Castro lanzó dinamita sin niple y esta no hizo ningún efecto.
Los rebeldes intimaron a los soldados a la rendición y estos aceptaron cesar la resistencia. Los defensores tuvieron dos muertos y cinco heridos (tres de ellos muy graves que fallecieron poco después). El sargento que mandaba el puesto logró huir con su arma en medio del combate.
Los guerrilleros no sufrieron bajas, y ocuparon ocho fusiles Springfield, más de mil balas, una ametralladora, ropa, mochilas, comida, y otros insumos.
Sobre el significado del combate de La Plata, el comandante Ernesto Guevara escribió en 1961 en el periódico Revolución: "(...) constituyó nuestra primera victoria y tuvo cierta resonancia, más lejana que la abrupta región donde se realizó. Fue un llamado de atención a todos, la demostración de que el Ejército Rebelde existía y estaba dispuesto a luchar, y para nosotros, la reafirmación de nuestras posibilidades de triunfo final."

 

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