Aniversario 24 del fallecimiento de la destacada escritora y periodista Dora Alonso

Dora Alonso

Dora Alonso, cuyo nombre completo era Doralina de la Caridad Alonso y Pérez-Corcho, murió un 21 de marzo de 2001 en La Habana a los 90 años siendo la autora cubana para niños más traducida y publicada en el extranjero y querida popularmente por sus novelas para radio y televisión Sol de batey y Tierra brava.
Narradora, dramaturga, poeta y periodista cubana, que cubrió como corresponsal de guerra de Bohemia la invasión de Playa Girón y la Crisis de Octubre, es considerada una de las más importantes escritoras para niños con un estilo literario narrativo basado en la sencillez, manejo de las emociones y resaltando siempre al campesinado cubano, sus valores humanos y el amor por la naturaleza. 
Dora Alonso nació el 22 de diciembre de 1910 en el poblado Máximo Gómez, en Martí, provincia de Matanzas. En su vida ganó dos veces el Premio Casa de las Américas y recibió en 1981 la Distinción por la Cultura Nacional. Por la trascendencia de su vasta obra literaria, se le otorgó igualmente el Premio Nacional de Literatura (1988), la Distinción Félix Varela de primer grado (1988) y el Premio Mundial de Literatura Infantil "José Martí".
Varias de sus novelas como Tierra brava, Río abajo, Tierra nueva, Por los verdes caminos, Tierra adentro, Flor de aguinaldo y Rancho Luna, fueron radiadas en Puerto Rico, Panamá, El Salvador, México, Nicaragua, Colombia, Brasil, Venezuela y en otros países.
Hija de un emigrante español, asturiano, criador y vendedor de ganado, de desahogada posición económica, y de una campesina criolla, sus primeros años los pasó en un entorno rural que marcaría su vida y nutriría su obra literaria. A los nueve años mostró su temprana vocación al ganar el primer premio del concurso literario provincial "Estela Brochs de la Torriente" en 1919. 
Con apenas 16 años publicó en las páginas del diario cubano El Mundo su primer poema, con el título de "Amor", y en sus recuerdos posteriores confesó que “soñaba por horas y horas, refugiada bajo la sombra de un árbol, envuelta en una naturaleza casi virginal, cuyos ruidos conforman mi gusto y mi pensamiento. Por eso, fui escritora antes de saber escribir”.
Enrumbó su vida hacia el periodismo al que se dedicó toda su vida y ya en 1933 trabaja como corresponsal del diario Prensa Libre, de Cárdenas. Como otros jóvenes de su generación ingresa, en 1934, en la organización antiimperialista "Joven Cuba" dirigida por Antonio Guiteras, donde conoce al tabacalero Constantino Barredo Guerra, quien fue su compañero en la vida y las luchas revolucionarias hasta 1938.
” Con mi esposo enfermo y yo sin saber nada más que escribir. Fue cuando me dediqué a la artesanía y costura de baratillo. Cosía de noche para los «polacos» que tenían sus tiendas en la calle Muralla, en la Habana Vieja. Me pagaban diez o doce centavos por un montón de piezas. En mis ratos libres compraba retazos de tela y con ellos fabricaba muñequitos que llenaba de aserrín, les pintaba la cara y los bordaba; también confeccionaba rompecabezas con revistas viejas [...] Así estuve un tiempo hasta que un día me dijeron que podía hacer guiones para la radio. Pedí prestado un guión para conocer cómo se estructuraba, y adapté -siguiendo este molde- un cuento de tema esclavista, «Blanco y negro». Se pasó por la radio y gustó”, relató años después.
Mientras escribía sus cuentos y los daba a conocer en la revista Bohemia, comenzó en 1940 a escribir para la niñez, aunque su primer poemario, con el título de “Coral”, permaneció inédito hasta 1983.
En el año 1953 decidió criar como hijo legítimo a un niño huérfano, José Joaquín Alfonso Malagón, un niño mulato de siete años de edad, proveniente del pueblo de Herradura, en Pinar del Río, de donde eran su padre y su abuelo. Decide viajar a México en 1954 y recorre durante tres meses, las ciudades de Acapulco, Tasco, Cuernavaca y Ciudad México. Un año más tarde conoció a Fausto Rodríguez Sánchez en Cárdenas, militante del Partido Socialista Popular (comunista desde los dieciséis años de edad), quien fue su compañero en la vida a partir de 1956.
Luego del triunfo revolucionario escribe un libro “El año 61”, donde investigadores de su obra reseñan que “en escenas desgarradoras, descritas con maestría, la autora cuenta los momentos vividos en pequeños espacios geográficos de la accidentada Sierra Maestra, convertidos en experiencias cotidianas de ese año, trasmitidas con admiración, regocijo y tristeza por todos los jóvenes brigadistas quienes inundaron costas, llanuras, valles y montañas, para enseñar a leer y escribir, rodeados de peligros de todo tipo, al amparo del pueblo, de sus lápices, cartillas y faroles”.
En 1962, también como corresponsal de guerra de Bohemia y junto al comandante Vitalio (Vilo) Acuña, se dirigió a la localidad habanera de Minas al decretarse el bloqueo norteamericano a Cuba y comenzar la llamada Crisis de Octubre. 
De esa cobertura donde el mundo estuvo al borde de una devastadora guerra, recuerda Dora Alonso: ” yo me preguntaba: ¿qué van pensando?, ¿tienen miedo?, ¿están como yo? Experimentaba sensaciones muy diversas: deseaba ardientemente estar con los míos; pensaba que no sabíamos a ciencia cierta por dónde habían atacado, pensaba en mi madre, mi marido, en los hijos que he criado -aunque no son míos- y, al mismo tiempo, la obsesión: los yanquis nos atacan, tengo que ir allá, tengo que reportarlo todo, porque no dudé ni un momento de la victoria [...] Yo me fijaba en las reacciones de la gente; el miedo es un estado normal, pero lo escondían tan bien como yo, porque, mira, yo tenía que elegir: o me retiraba, o avanzaba y hacía mi reportaje. Si el miedo me vencía no me hubiera considerado nunca ni cubana, ni revolucionaria ni periodista, y no creo que nadie en mi caso hubiera dudado. Hice lo que tenía que hacer, nada más”. [
La periodista Dora Alonso realizó importantes entrevistas, entre ellas al poeta chileno Pablo Neruda, quien años más tarde fue laureado con el Premio Nobel de Literatura, y luego escribió sus primeros guiones de novelas radiales: Mensajeras y La sombra lúcida, este último fue el germen de Entre monte y cielo, de temática campesina, que tuvo gran éxito.
Creó piezas teatrales como Tintín Pirulero, Bombón y Cascabel, Mandamás y El sueño de Pelusín (estrenadas por el Guiñol Nacional de Cuba) y también Cómo el trompo aprendió a bailar, Espantajo y los pájaros, Quico Kirico y El adivino Cachucho, entre otras muchas. A inicios de la década de 1960 escribió para la televisión el programa semanal de títeres Las aventuras de Pelusín del Monte, considerado el títere nacional, que encarna a un campesino cubano y marcó toda su literatura.
En 1964 comienza la publicación de su noveleta juvenil Aventuras de Guille en busca de la gaviota negra en el suplemento para niños del diario Revolución y bajo el seudónimo de D. Polimita. Más tarde tres textos suyos para niños, serían musicalizados -Cuento del conejo (criolla), Niño pionero (guajira), y Niñito cubano (habanera)-, son seleccionados entre las diez mejores canciones cubanas destinadas a niños entre 7 a 13 años.
Posteriormente en 1971 su obra Cómo el trompo aprendió a bailar, alcanza el primer premio en el I Festival de Teatro Infantil de Vallenar, en Chile. En 1975 su obra Espantajo y los pájaros merece el Premio de la Municipalidad de Leipzig, Alemania. En 1980 su cuento "El valle de la Pájara Pinta" gana el Premio Casa de las Américas. 
En 1981 recibe la medalla conmemorativa del aniversario 20 de la Invasión a Playa Girón. Recibe la Distinción por la Cultura Nacional en 1982 y la Medalla "Alejo Carpentier" en ceremonia que preside Fidel Castro. En 1983 el Teatro Nacional de Guiñol estrena su obra Mandamás. Aparece entre los escritores cubanos más populares de 1983, según encuesta de la revista Opina. Recibe una réplica del machete del General Máximo Gómez por haber contribuido con su obra a la elevación de la conciencia patriótica e internacionalista del pueblo cubano. Le es otorgado el Premio "El Diablo Cojuelo" por la Unión de Jóvenes Comunistas.
Posteriormente recibe la Orden "Félix Varela" de Primer Grado, la más alta distinción cultural que concede el Consejo de Estado de la República de Cuba. Le es otorgada la categoría de Miembro Emérito de la UNEAC. Recibe el Premio Nacional de Literatura por el conjunto de su obra. Recibe en 1989 la Distinción 23 de Agosto de la Federación de Mujeres Cubanas.
Recibe también la Distinción por la Educación Cubana, el Premio "Los Zapaticos de Rosa" y en 1992 teatro para niños es proclamado entre los diez títulos ganadores del Premio de la Crítica. En 1994 recibe la Distinción Jovellanos, máximo galardón de la Federación de Sociedades Asturianas de Cuba. 
Su radionovela Medialuna, bajo el título de Tierra brava alcanzó gran audiencia en 1997 esta vez en televisión. Obtiene el Premio Mundial de Literatura "José Julián Martí", otorgado en Costa Rica por el conjunto de toda su obra. Publica Tiempo ido, crónicas periodísticas, por la nueva colección Cemí, de la Editorial Letras Cubanas. En 1999 Juan Ligero y El gallo encantado lo publica Gente Nueva.
Murió el 21 de marzo de 2001. A petición suya su cuerpo fue cremado y sus cenizas esparcidas en su querido Valle de Viñales, provincia de Pinar del Río.

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