
El 22 de noviembre de 1999 inició esta épica batalla, hace 26 años, cuando 14 personas provenientes de Cuba emigraban ilegalmente hacia territorio norteamericano en una frágil embarcación cuya zozobra provocó la muerte de11 ocupantes, incluida la madre del niño de cinco años Elián González Brotons.
Tras sobrevivir al naufragio aferrado a un neumático, el infante fue rescatado de las aguas por dos pescadores y llevado a La Florida, donde la mafia anticubana y parientes lejanos del menor desencadenaron sucias maniobras para retenerlo en contra de la voluntad de su padre, abuelos y familiares en Cuba que desconocían la decisión materna de sacarlo ilegalmente de su Patria y exponer su vida.
Juan Miguel González, padre de Elián, reclamó de inmediato la repatriación de su hijo secuestrado por la mafia miamense, que lo mantuvo siete meses alejado del seno familiar, en cuya gestión estuvo firmemente respaldado por el gobierno de Cuba, todo su pueblo encabezado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.
Al llegar a La Florida el menor fue puesto al cuidado de Lázaro González, su tío abuelo paterno residente en Miami, quien estuvo luego en abierta complicidad con la mafia anticubana para entorpecer todo intento de retornarlo a Cuba, pese a que las propias leyes estadounidenses reconocen que la jurisdicción sobre estos casos corresponde sólo a los tribunales del país de origen.
Contrario a la oposición de los parientes lejanos de Elián, el Servicio de Inmigración y Naturalización (INS) de Estados Unidos reconoció el 5 de enero del año 2000 el derecho de patria potestad de Juan Miguel sobre su hijo. Esa decisión fue respetada por la Fiscal General de Estados Unidos, Janet Reno, y el presidente William Clinton, y el retorno del niño se fijó para el 14 de enero, pero los parientes y grupos anticubanos de Miami apelaron la decisión y llevaron el caso a los tribunales superiores estadounidenses.
El 21 de enero las abuelas de Elián viajaron a Estados Unidos a buscar a su nieto, pero solo pudieron verlo hasta cinco días después por unas pocas horas y tuvieron que regresar solas a Cuba.
Ante el silencio de las autoridades norteamericanas, cientos de jóvenes de las Brigadas Técnicas Juveniles (BTJ) protestaron frente a la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana (SINA) en lo que fue el preludio de una ola de manifestaciones posteriores, en las conocidas Marchas del Pueblo Combatiente, en combativas Tribunas Abiertas en distintas ciudades del país y con el inicio de la Batalla de Ideas.
Esta fue calificada por Fidel como “una batalla de ideas, de opinión pública nacional e internacional, de principios legales, éticos y humanos, entre Cuba y el imperio que, en nuestra Patria es apoyada por una de las más grandes y combativas manifestaciones que ha tenido lugar a lo largo de nuestra historia”.
El prolongado y masivo movimiento popular consiguió que el padre de Elián viajara el 6 de abril del año 2000 a Washington, donde no pudo reunirse con su hijo hasta 16 días después tras un operativo federal que rescató al niño de las manos de los secuestradores. Las maniobras llegaron hasta el Tribunal de Atlanta que en dos instancias rechazó las demandas de asilo político para Elián, pero aprobó un interdicto que impedía su regreso.
El 26 de junio de ese año el Tribunal Supremo de Estados Unidos en dos días resolvió el caso que llevaba ya siete meses en distintas instancias, negó todos los recursos legales a los secuestradores y, finalmente, el 28 de junio del 2000 el niño y su padre regresaron a Cuba donde el pueblo los recibió con gran alegría.
Aquella victoria frente a la ignominia del secuestro de Elián demostró la fuerza de la verdad frente a la mentira y marcó pautas para librar nuevas campañas en defensa de la soberanía, la independencia y la dignidad de los cubanos.
Hoy, el joven ya de 31 años Elián es ingeniero industrial, recibió el título honorifico de Hijo Ilustre de Cárdenas, su ciudad natal, es diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular y militante del Partido Comunista de Cuba. Cuando cumplió 25 años el entonces Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez lo felicitó y recordó que la batalla por su libertad, liderada por Fidel, demostró cuantos desafíos se pueden vencer con el pueblo unido.