Alejo Carpentier, vanguardia de la cultura cubana e hispanoamericana

Alejo Carpentier, vanguardia de la cultura cubana e hispanoamericana

De porte elegante, serio y complexión robusta, Alejo Carpentier era indudablemente un genuino cubano, pese a su acento francés al hablar pausado, y su amplia obra literaria, teórica, de musicólogo, periodista y editor lo sitúan en la vanguardia intelectual cubana e hispanoamericana.

Alejo Carpentier cumpliría 116 años este 26 de diciembre y es uno de los renovadores de la narrativa latinoamericana, por su estilo de escritura que incorpora todas las dimensiones –incluidos sueños, mitos, magia y religión- en su idea de América. Definió su método artístico como expositor de lo "real-maravilloso" americano en su barroca realidad. Incursiono en el periodismo, la poesía, la narrativa, la música (letras para música) y otros géneros que lo convirtieron en un escritor universal. Ejerció la modalidad de periodismo culto, en la cual dio a conocer sus extraordinarias cualidades como crítico literario, de teatro, de pintura, de escultura y de cine, sus profundos conocimientos de historia, arquitectura clásica y moderna, etnología, geografía, filosofía y política.

Su nacimiento es tema de polémica, y aunque él siempre aclaró que sucedió en la calle Maloja, en La Habana, se supone fuera una estrategia para burlar la represión machadista, que podía deportarlo como extranjero no grato.

Tras su muerte, se empezó a documentar una distinta biografía que situó el nacimiento del destacado intelectual en Lausana, Suiza, el 26 de diciembre de 1904, hijo del arquitecto francés Georges Julien Carpentier y de la profesora rusa de piano Catherine Balmont o Blagoobrasoff, que había sido estudiante de Medicina en Lausana donde conoció a su esposo.

Tras casarse los padres de Carpentier se trasladaron a La Habana, en 1908 o 1909, junto al pequeño Alejo quien gozó de una esmerada educación donde combinó una formación bilingüe -en español y francés-, la pasión por la lectura y una gran vocación musical.

Gran novelista cubano. Intelectual excepcional y descollante figura de la vanguardia estética y el pensamiento cubanos, es considerado el culminador de la madurez narrativa insular del siglo XX, se destacó también en la crítica periodística cultural, el ensayo, y como teórico del mundo latinoamericano y caribeño, musicólogo y gestor de proyectos editoriales, plásticos y musicales.

Sus obras barrocas El siglo de las luces (México, 1962) y El reino de este mundo (México, 1949) lo ubican como una de las figuras más destacadas de las letras hispanoamericanas, junto a sus otras novelas ¡Ecue-Yamba-O! (Madrid, 1934), Los pasos perdidos (México, 1953), El acoso (1956), Concierto Barroco (México, 1974), El recurso del método (México, 1974) y La consagración de la primavera (México, 1978).

Fue el segundo escritor en recibir el importante Premio Miguel de Cervantes, otorgado en 1977, considerado el máximo reconocimiento a la labor creadora de escritores españoles e hispanoamericanos y cuya obra haya contribuido a enriquecer de forma notable el patrimonio literario en lengua española.

La amplia trayectoria política, literaria, musical, docente y cinematográfica de Carpentier desde su ingreso al denominado Grupo Minorista (1923-1927) hasta el triunfo de la Revolución Cubana sería imposible resumirla en cortas líneas, así como sus estancias creadoras en Francia, México, Suramérica y El Caribe.

En 1941 se casó en Santa María del Rosario, con Lilia Esteban Hierro, con cuya familia estaba ligado por múltiples lazos de amistad.

Con el triunfo de la Revolución Cubana, en 1959, regresó de Francia a la capital cubana donde fue designado administrador general de la Editorial de Libros Populares de Cuba y el Caribe. Colaboró, a partir de esta fecha, en El Mundo, Revolución, Granma, La Gaceta de Cuba, Unión, Cuba, Islas, Casa de las Américas, Bohemia, Revolución y Cultura, entre otros.

En 1960 fue nombrado por el Gobierno Revolucionario vicepresidente del Consejo Nacional de Cultura. Al año siguiente también fue designado vicepresidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, y representó a la Isla junto con Nicolás Guillén en el Séptimo Festival del Libro Mexicano.

Participó en el Primer Congreso de Escritores y Artistas Cubanos. En 1962 fue nombrado Director Ejecutivo de la Editorial Nacional de Cuba, cargo que ocupó hasta 1966. Impartió clases de Historia de la Cultura en la Escuela de Historia de la Universidad de La Habana. Fue uno de los responsables de la revista Unión, junto con Nicolás Guillén y Roberto Fernández Retamar.

En 1963 Ediciones R se publicó en La Habana su novela El siglo de las luces, y en 1966 fue designado Ministro Consejero para Asuntos Culturales en la Embajada de Cuba en Francia hasta 1980.

En 1972 se le realizó un homenaje nacional, en Cuba, por su 70 aniversario. El 26 de diciembre, el Comité Central del Partido Comunista de Cuba le rindió homenaje en el Auditórium Amadeo Roldán, y en 1975 recibió de la Universidad de La Habana el título de Doctor Honoris Causa. El 2 de diciembre del año siguiente fue electo Diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular por el municipio Habana Vieja, cargo que ocupó hasta su fallecimiento.

En noviembre de 1979 viajó a París para recibir el Premio Medicis Extranjero por la traducción al francés de El arpa y la sombra y muchos lo vieron como un fuerte candidato para ganar el Premio Nobel de Literatura, pero lo sorprendió la muerte en la capital francesa el 24 de abril de 1980.

A su cadáver tendido en la base del Monumento a José Martí, en la Plaza de la Revolución, le rindieron conmovedor homenaje fúnebre el gobierno revolucionario en pleno y el pueblo habanero en representación de todos los cubanos.

Compartir:

Añadir nuevo comentario