Seremos como el Che, la consigna pioneril que es de todo un pueblo

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Para varias generaciones de cubanos la consigna Seremos como el Che, que acompañó siempre su saludo de pioneros, era un homenaje y compromiso con el Guerrillero Heroico pero tal vez muchos no conozcan que surgió un 18 de octubre de 1967 en multitudinaria concentración en la Plaza de la Revolución.
Hace 54 años, en la velada solemne para rendir tributo póstumo en nuestra plaza de los grandes acontecimientos al comandante Ernesto Che Guevara, asesinado en Bolivia luego de combatir herido hasta su última bala, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz hizo inmortal esa frase en su panegírico.
“Si queremos expresar cómo aspiramos que sean nuestros combatientes revolucionarios, nuestros militantes, nuestros hombres, debemos decir sin vacilación de ninguna índole: ¡Que sean como el Che! Si queremos expresar cómo queremos que sean los hombres de las futuras generaciones, debemos decir: ¡Que sean como el Che! Si queremos decir cómo deseamos que se eduquen nuestros niños, debemos decir sin vacilación: ¡Queremos que se eduquen en el espíritu del Che! Si queremos un modelo de hombre, un modelo de hombre que no pertenece a este tiempo, un modelo de hombre que pertenece al futuro, ¡de corazón digo que ese modelo sin una sola mancha en su conducta, sin una sola mancha en su actitud, sin una sola mancha en su actuación, ese modelo es el Che! Si queremos expresar cómo deseamos que sean nuestros hijos, debemos decir con todo el corazón de vehementes revolucionarios: ¡Queremos que sean como el Che!”, enfatizó Fidel.
En ese emotivo momento, casi un millón de cubanos presentes en la Plaza, con los ojos húmedos, gritaron “Seremos como el Che”, compromiso patrio que se convertiría a partir de ese momento en parte del saludo a la bandera y al himno nacional de los pioneros cubanos.
Fidel reseñó los principales rasgos de la personalidad del Che y su impresionante trayectoria desde que se convirtió junto a él y Raúl en el tercer combatiente del yate Granma y luego en la guerra de liberación en la Sierra Maestra y al frente de la columna invasora.
“Una de sus características esenciales era la disposición inmediata, instantánea, a ofrecerse para realizar la misión más peligrosa. Y aquello, naturalmente, suscitaba la admiración, la doble admiración hacia aquel compañero que luchaba junto a nosotros, que no había nacido en esta tierra, que era un hombre de ideas profundas, que era un hombre en cuya mente bullían sueños de lucha en otras partes del continente y, sin embargo, aquel altruismo, aquel desinterés, aquella disposición a hacer siempre lo más difícil, a arriesgar su vida constantemente”, afirmó Fidel.
“Fue así, agregó, como se ganó los grados de Comandante y de jefe de la segunda columna que se organizara en la Sierra Maestra; fue así como comenzó a crecer su prestigio, como comenzó a adquirir su fama de magnífico combatiente que hubo de llevar a los grados más altos en el transcurso de la guerra”.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                            
“Che era un insuperable soldado; Che era un insuperable jefe; Che era, desde el punto de vista militar, un hombre extraordinariamente capaz, extraordinariamente valeroso, extraordinariamente agresivo. Si como guerrillero tenía un talón de Aquiles, ese talón de Aquiles era su excesiva agresividad, era su absoluto desprecio al peligro”, subrayó.
“Los enemigos pretenden sacar conclusiones de su muerte”, advirtió Fidel. “¡Che era un maestro de la guerra, Che era un artista de la lucha guerrillera! Y lo demostró infinidad de veces, pero lo demostró sobre todo en dos extraordinarias proezas, como fue una de ellas la invasión (hacia el centro de Cuba) al frente de una columna, perseguida esa columna por miles de soldados por territorio absolutamente llano y desconocido, realizando —junto con Camilo (Cienfuegos, comandante)— una formidable hazaña militar. Pero, además, lo demostró en su fulminante campaña en Las Villas; y lo demostró, sobre todo, en su audaz ataque a la ciudad de Santa Clara, penetrando con una columna de apenas 300 hombres en una ciudad defendida por tanques, artillería y varios miles de soldados de infantería”, subrayó.
“Esas dos hazañas lo consagran como un jefe extraordinariamente capaz, como un maestro, como un artista de la guerra revolucionaria”, recalcó Fidel.
“La muerte del Che —como decíamos hace unos días— es un golpe duro, es un golpe tremendo para el movimiento revolucionario, en cuanto le priva sin duda de ninguna clase de su jefe más experimentado y capaz”, dijo Fidel.
“Pero se equivocan los que cantan victoria. Se equivocan los que creen que su muerte es la derrota de sus ideas, la derrota de sus tácticas, la derrota de sus concepciones guerrilleras, la derrota de sus tesis. Porque aquel hombre que cayó como hombre mortal, como hombre que se exponía muchas veces a las balas, como militar, como jefe, es mil veces más capaz que aquellos que con un golpe de suerte lo mataron”.
Y recordaba a las actuales y futuras generaciones de cubanos, latinoamericanos y luchadores por la justicia en todo el mundo, que el Che “nos dejó su pensamiento revolucionario, nos dejó sus virtudes revolucionarias, nos dejó su carácter, su voluntad, su tenacidad, su espíritu de trabajo. En una palabra, ¡nos dejó su ejemplo! ¡Y el ejemplo del Che debe ser un modelo para nuestro pueblo, el ejemplo del Che debe ser el modelo ideal para nuestro pueblo!”.
“Nuevos jefes surgirán. Y los hombres, los oídos receptivos y las manos que se extiendan, necesitarán jefes que surgirán de las filas del pueblo, como han surgido los jefes en todas las revoluciones. El Che le ha dejado al mundo un patrimonio, un gran patrimonio, y de ese patrimonio nosotros —que lo conocimos tan de cerca— podemos ser en grado considerable herederos suyos”, enfatizó el líder de la Revolución Cubana, anticipando lo que ha ocurrido desde entonces, lo que ocurre hoy y ocurrirá siempre en millones de luchadores de Cuba y todo el mundo que se sienten herederos del Che.

 

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