Por un 2022 de control y eficiencia a la altura que demanda el país

feliz año

Termina un año muy duro, de grandes limitaciones por la pandemia y el bloqueo, y comienza otro con grandes desafíos para mantener la nueva normalidad y lograr la probidad y eficiencia que demanda el país.
La aprobación de nuevas leyes por el Parlamento Cubano, medidas decretadas por el gobierno para impulsar la eficiencia de la empresa estatal socialista como principal impulsora del desarrollo, la productividad agropecuaria, el desarrollo de las nuevas micro, pequeñas y medianas empresas e impulsar el crecimiento del sector privado y cooperativo de la economía, imponen su estudio a profundidad por todo el Sistema Nacional de Auditoría y Control.
El objetivo siempre presente en nuestro trabajo de promover una cultura de control y prevención en las administraciones, fortaleciendo la conducta ética, sistemas de control participativos y rendiciones de cuenta transparentes, cobra este 2022 una importancia decisiva para el progreso del país.
Combatir la corrupción en todos los niveles; el desvío de los recursos asignados a las entidades estatales para sus actividades; detectar y corregir la ineficiencia que en ocasiones sirve para encubrir actos delictivos, agravar las dificultades alimentarias y aumentar la inflación por la especulación, son tareas permanentes. Pero, en tiempos de austeridad impuesta por el recrudecimiento del bloqueo y los limitados ingresos en divisas que aportan en recuperación el turismo y las exportaciones, esa batalla resulta vital para que la población sienta los beneficios del enorme esfuerzo que realizan las autoridades y todas las personas conscientes en el país.
Para lograr lo anterior, sigue siendo necesario mantener el perfeccionamiento  del nivel técnico y profesional de los auditores y supervisores, e impulsar la introducción de la ciencia y la informatización en los procesos de control, investigación y análisis que hace la Contraloría General de la República (CGR) en todos sus niveles.
En particular, el control de la ejecución del presupuesto cobra este año una importancia mayor que la que siempre ha tenido, pues el país ha hecho un tremendo esfuerzo para priorizar sectores como la salud y la educación en la distribución de los limitados recursos estatales, lo cual demanda que las entidades productivas y de servicios utilicen adecuadamente los fondos asignados y promuevan iniciativas para aumentar las exportaciones.
Las nuevas Normas Cubanas de Auditoría, homologadas con las normas internacionales y el Código de Ética, brindan un instrumento adecuado para las acciones de control, que junto al completamiento de las plantillas de auditores, constituyen la clave para el trabajo preventivo, en apoyo a la responsabilidad y gestión administrativa.
En la recién concluida sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, fue claro al criticar las ineficiencias de empresas que, con el ordenamiento, intentaron solapar y asumir los nuevos costos a partir de la subida de precios, y denunció que ello va contra el bolsillo de la población.
Esa misma atención le prestó el Primer Secretario al perfeccionamiento del comercio interior, buscando más calidad en los servicios, transparencia en la gestión sin ilegalidades y diversificar las ofertas; al tiempo que hizo un llamado a desarrollar mejor el comercio electrónico y ampliar el servicio a domicilio.
“Cuando diseñemos un eficiente sistema de control y con participación popular, se acaba el problema de la corrupción, y lo mismo sucede con la violación de los precios y la malversación”, aseveró Díaz-Canel, e insistió también en diversificar los mecanismos de comercio exterior e inversión extranjera, en aras de que sean más agiles; así como perfeccionar el sistema bancario.
En el informe de su gestión ante el Parlamento, el Primer Ministro, Manuel Marrero Cruz, afirmó que “se ha incrementado la prevención y el enfrentamiento al delito, se avanza en su contención, para que prime un clima de no impunidad, lo que no excluye que continúen manifestaciones delictivas, actos de corrupción y otras condenables conductas, que en no pocos casos han estado matizadas por la falta de control administrativo, la limitada combatividad en la comunidad y la renuncia o carencia de valores morales y éticos en algunos directivos y funcionarios”.
En esa dirección, la Contralora General de la República, Gladys Bejerano Portela, ha insistido en que, en el combate contra la corrupción, las ilegalidades y las indisciplinas en las empresas estatales de la isla son claves el control, la prevención y la participación imprescindible de los trabajadores y la comunidad. Igualmente, enfatizó en que la tarea de enfrentar la corrupción y procurar el control de los recursos del Estado es un asunto de todos los revolucionarios.

 

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