La Confederación Nacional Obrera de Cuba se constituyó en 1925

CNOC

La Confederación Nacional Obrera de Cuba (CNOC), antecedente de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), se constituyó el 7 de agosto de 1925 al concluir el Tercer Congreso Nacional Obrero, celebrado en Camagüey con la asistencia de 160 delegados de 82 organizaciones del país.
Su fundación fue un paso significativo para el movimiento obrero cubano, y aunque el Congreso estuvo matizado por algunas concepciones anarcosindicalistas y reformistas, la presencia de líder obrero Alfredo López, posibilitó la adopción de importantes acuerdos y que prevaleciera el espíritu unitario. La CNOC marcó un hito en la historia del movimiento obrero cubano al agrupar unitariamente a lo más honesto de las organizaciones sindicales.
Los acuerdos del Tercer Congreso acompañaron a la CNOC durante todas sus luchas, hasta 1939 cuando se declaró disuelta en el congreso de constitución de la Confederación de Trabajadores de Cuba (CTC), efectuado entre los días 23 y 28 de enero de 1939, y la cual se convirtió en una organización rectora en las movilizaciones populares contra el régimen tiránico de Gerardo Machado.
El esfuerzo de un grupo de líderes obreros encabezados por Alfredo López, fundador y dirigente de la Federación Obrera de La Habana (FOH), por crear una confederación de trabajadores venía desde que se planeó en el Segundo Congreso Nacional Obrero, efectuado a inicios de febrero de 1925 en la ciudad de Cienfuegos, donde no se pudo concretar ese objetivo.
En el acto de constitución de la CNOC se leyó un telegrama de Julio Antonio Mella, donde informaba al Congreso la prohibición gubernamental al desembarco en tierra cubana de los tripulantes del barco soviético Vatslav Vorovski, fondeado en la bahía de Cárdenas, para recoger un cargamento de azúcar, lo cual motivó importantes acciones de protesta.
La CNOC reunió en su seno a anarcosindicalistas, socialistas, comunistas y reformistas y, pocos días después de su fundación quedaba constituido en Cuba el Primer Partido Comunista, el cual contaría desde entonces para sus actividades políticas con el apoyo de esa central sindical. Durante el gobierno de Machado sus dirigentes fueron perseguidos, y algunos asesinados como su fundador, Alfredo López, torturado y ejecutado en el Castillo de Atarés.
En oposición a la política divisionista de Machado, el joven intelectual Rubén Martínez Villena redactó para la CNOC un programa de reivindicaciones, el cual materializaba las aspiraciones y necesidades de todos los sectores obreros, afiliados o no a la central sindical.
Entre sus actividades, y en vínculo con el Partido Comunista, estuvo la organización y dirección de la huelga general del 20 de marzo de 1930, la acción de mayor envergadura realizada hasta entonces por los obreros cubanos. Entre las demandas de los huelguistas se encontraban la revocación de las medidas dictadas por el gobierno para ilegalizar la CNOC y la FOH, y la libertad de los obreros presos acusados de promover la huelga.
La CNOC, bajo la guía del Partido Comunista, llevó a cabo dos importantes huelgas: la primera en agosto de 1933 que derribó al gobierno despótico de Machado, y la segunda en marzo de 1935 que resultó brutalmente reprimida por el gobierno de Carlos Mendieta y el jefe del Ejército, Fulgencio Batista.
Del 20 al 22 de marzo de 1937 se convocó la Primera Conferencia Provincial de Unidad Sindical, con sede en Santiago de Cuba, en la cual participaron sindicatos independientes y afiliados a la CNOC, representantes de sectores importantes de la economía -como los azucareros, marítimos y portuarios y ferroviarios-, así como empleados públicos, trabajadores de la fábrica de cerveza y ron Bacardí y los de otras empresas locales.
En condiciones de ilegalidad, también se opuso a la tiranía del coronel Batista y del embajador estadounidense, y participó en la huelga de marzo de 1935, la cual la falta de unidad entre las fuerzas revolucionarias llevó a la derrota. La represión fue tremenda. Ocuparon militarmente los sindicatos y militarizaron la Universidad Nacional y los centros de trabajo. La CNOC quedó desarticulada y los pocos sindicatos que pudieron desarrollar una actividad semilegal tenían sobre sí constantemente amenazas de muerte o de cárcel.
En 1937, ante la situación internacional existente y la creciente presión de las masas que comenzaban a rebelarse contra el terrorismo de Estado instaurado, Batista comprendió que no podía seguir gobernando con esos métodos si quería mantenerse en el poder y emprendió la llamada “apertura democrática” en la que hizo algunas concesiones a la oposición.
En diciembre de ese año, liberó a tres mil presos políticos; luego, restableció la autonomía universitaria y permitió la actividad sindical. José María Pérez Capote y otros destacados líderes obreros fundaron en 1938 la Federación de Trabajadores de la Provincia de La Habana (FTPH), la cual, como la FOH de 1921, serviría de motor impulsor para una nueva central sindical nacional.
En el Segundo Congreso Obrero Latinoamericano que se efectuó en México en septiembre de 1938, los líderes sindicales cubanos que participaron fraguaron el compromiso de lograr la unificación del movimiento obrero en Cuba
En 1961, luego del triunfo de la Revolución Cubana, la Confederación pasó a convertirse en la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), actual organización que aglutina a todos los sindicatos del país, y a la cual le corresponde desempeñar un papel activo en la vigilancia de los derechos de los trabajadores, pero también de los intereses de toda la sociedad.

 

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