Haydée Santamaría Cuadrado, la heroína del Moncada y de Cuba

Haydee

Haydée Santamaría Cuadrado, heroína del Moncada y de la República de Cuba, nació el 30 de diciembre de 1923, hace 98 años, en Encrucijada, antigua provincia de Las Villas, y desde muy joven tuvo una intensa vida revolucionaria hasta su muerte.
Era la hija mayor de los españoles Benigno Santamaría Pérez y Joaquina Cuadrado Alonso. Estudió la primaria en una escuelita donde un maestro atendía todos los grados y aspiraba ingresar en la Escuela de Enfermeras, lo cual no logró alcanzar debido al ambiente político del país.
Su hermano menor, Abel Santamaría, se traslada a La Habana, y pronto se reúne con él. Desde muy joven se sensibilizó con los problemas sociales que la rodeaban y militó en las filas de la Juventud Ortodoxa.
Yeyé, como le decían sus familiares y amigos más cercanos, tras el golpe de Estado del 10 de marzo de 1952, junto con su hermano Abel y otros revolucionarios edita los periódicos clandestinos Son Los Mismos y El Acusador, donde realizan una intensa labor de agitación.
Después de conocer a Fidel Castro, su pequeño apartamento de 25 y O en El Vedado se convierte en el centro del naciente movimiento revolucionario, conocido como Generación del Centenario, y allí planean el asalto al Cuartel Moncada, de Santiago de Cuba, y Carlos Manuel De Céspedes, de Bayamo.
El 26 de julio de 1953 Haydée participa del asalto al Cuartel Moncada y junto con su hermano Abel Santamaría ocupa militarmente el Hospital Civil Saturnino Lora para apoyar a los asaltantes del Cuartel. Junto con su amiga Melba Hernández auxilia como enfermera al médico Mario Muñoz y en medio de la batalla atiende a todos los heridos, hasta los del ejército batistiano.
Al fracasar el asalto fue hecha prisionera por el ejército. Para hacerla hablar, le dijeron que su hermano y novio habían sido torturados y asesinados después del combate, y le mostraron un ojo de Abel y restos de los genitales de su novio Boris Luis Santa Coloma. Pese al brutal método, no pudieron sacarle ninguna información y ella respondió firmemente: “morir por la patria es vivir”.
En su alegato La historia me absolverá, Fidel Castro, recordando el gesto de Haydée expresaría: “Nunca fue puesto en un lugar tan alto de heroísmo y dignidad el nombre de la mujer cubana”.
Junto a Melva fueron conducidas desde el aeropuerto de Columbia hasta el Reclusorio Nacional para Mujeres (en Guanajay), donde cumplieron prisión durante seis meses. Se les mantuvo todo el tiempo incomunicadas y sólo podían tomar el sol en el patio los días que las visitaban sus familiares.
Salió en libertad el 20 de febrero de 1954 y casi inmediatamente participó en la impresión y distribución del manifiesto A Cuba que sufre, en el cual Fidel y sus compañeros de presidio patentizaban su decisión irrevocable de continuar la lucha contra el régimen de Fulgencio Batista. Fue también Haydee, junto a Lidia Castro y Melba Hernández, quien recopiló y organizó las notas que Fidel iba logrando sacar de la prisión escritas con zumo de limón y en la cual reconstruía su alegato en el juicio del Moncada, que luego sería conocido como La historia me absolverá.
En carta del 18 de junio de 1954, Fidel encomienda a Haydée y Melba que hagan el mayor esfuerzo y concentren los pocos recursos en la impresión de La Historia me absolverá, y peso a peso logran editar y publicar el manuscrito. El 26 de julio de 1954 junto con Melba encabeza una manifestación que es agredida por las fuerzas policiacas de la dictadura en el cementerio de Colón.
Integra la primera Dirección Nacional del Movimiento 26 de Julio. Desde la clandestinidad desempeñó un papel decisivo en reagrupar las fuerzas revolucionarias para la lucha armada y participó en la organización del alzamiento del 30 de noviembre de 1956 en Santiago de Cuba.
En los momentos más difíciles de la guerrilla dirigida por Fidel Castro, en febrero de 1957, marchó a su encuentro en compañía de Frank País, Faustino Pérez y otros miembros de la Dirección Nacional del Movimiento para coordinar el apoyo desde el llano, y guiar al periodista del New York Times, Herbert Matthews a entrevistar a Fidel. La publicación de esa entrevista al líder de la guerrilla echaría por tierra la propagada noticia de su supuesta muerte. A finales de abril volvería a subir a la Sierra Maestra junto al periodista norteamericano Bob Taber, con igual intención.
De allí partiría al exilio, designada por Fidel como delegada del Movimiento 26 de Julio para aglutinar las fuerzas en el exterior y obtener fondos y armas.
Regresó a Cuba al triunfar la Revolución, y trabajó en el Ministerio de Educación. Fidel le confía en el propio 1959, la misión de fundar una institución cultural que sería emblema entre los intelectuales y artistas de todo el orbe: la Casa de las Américas, lo cual logró y le impregnó a ella su enorme carisma.
Haydée fue también creadora y patrocinadora del Movimiento de la Nueva Trova, y logró difundir la obra artística desconocida de jóvenes talentos musicales como Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y Noel Nicola, entre otros, quienes portaban una nueva sonoridad que se impuso en todo el mundo.
Formó parte de la Dirección Nacional de las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI), y en 1965 estuvo entre los fundadores del nuevo Partido Comunista de Cuba del cual sería electa miembro de su Comité Central.
Murió en La Habana el 28 de julio de 1980 a los 57 años.

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