El Titán de Bronce inicia su invasión al occidente de Cuba

Maceo

Considerada por los expertos una verdadera proeza militar, el Mayor General Antonio Maceo Grajales salió de Mangos de Baraguá al frente de su columna mambisa el 22 de octubre de 1895 para iniciar la invasión que llevaría la Guerra Necesaria hasta el occidente de Cuba.
El 24 de febrero de 1895 había estallado la guerra organizada por José Martí, aunque importantes jefes militares que estaban en el extranjero no pudieron entra en combate de inmediato debido al fracaso del Plan Fernandina. Entre ellos estaba Maceo, quien tras muchas peripecias logró el 5 de mayo de 1895 participar en el histórico encuentro con Martí y Máximo Gómez en el ingenio La Mejorana, donde trazaron la estrategia a seguir.
Maceo fue nombrado Lugarteniente General del Ejército Libertador por la Asamblea Constituyente de Jimaguayú el 18 de septiembre de 1895 y la invasión formaba parte de una estrategia acordada con el Generalísimo Máximo Gómez, quien pasaría a Las Villas directamente desde Camagüey.
Ambos jefes llevaban dos objetivos fundamentales: extender la guerra a toda Cuba y aplicar la tea incendiaria para destruir toda la riqueza que le proporcionaba ganancias a España mediante el pago de impuestos para financiar la guerra contra el Ejército Libertador.
Los mambises realizaron con la invasión una impresionante campaña militar que destaca entre las luchas contra el colonialismo español en Latinoamérica. Apenas cuatro mil insurrectos se enfrentaron a más de 10 mil soldados regulares de España, en un territorio repleto de pueblos y ciudades, de caminos y fincas bien custodiadas, en una isla, larga y estrecha, de poco más de 109 mil kilómetros cuadrados de extensión.
El 8 de noviembre Maceo cruzó el Río Jobabo para penetrar en el territorio de Camagüey, el cual cruzó en tres semanas. El día 29 sus tropas pasaron la trocha de Júcaro a Morón para reunirse con Máximo Gómez en Las Villas y puntualizar la estrategia a seguir en la invasión a Occidente,
En tierras villareñas libraron juntos las acciones de La Reforma, Iguará, Los Indios, Casa de Tejas, Manacal, Manicaragua, El Quirro, Siguanea y el histórico Combate de Mal Tiempo el 15 de diciembre de 1895, una de las más importantes acciones de las fuerzas insurrectas durante la guerra de independencia contra el colonialismo español.
En unas tres horas las tropas españolas tuvieron que lamentar cerca de 300 bajas, de ellas casi la mitad muertos. Las fuerzas cubanas lograron acopiar más de doscientos fusiles y gran cantidad de municiones, caballos, un botiquín médico y efectos de diverso tipo, permitiendo así la aproximación al territorio de Matanzas en mejores condiciones para entablar futuros combates.
El 28 de diciembre las tropas cubanas vuelven a adentrarse en territorio matancero, donde se produjo el combate de Calimete y, el 1 de enero de 1896 los mambises ya estaban en La Habana. Ambos jefes deciden que Maceo continúe su avance hacia Pinar del Río para culminar la invasión y que Gómez permaneciera en La Habana para llevar a cabo su campaña militar conocida como La Lanzadera.
El 7 de enero Maceo penetra en Pinar del Río y posteriormente lleva cabo combates en Cabañas, San Diego, Bahía Honda, La Mulata, Viñales, Las Taironas y Tirado. Arribó a Mantua el 22 de enero dando por concluido el avance de la invasión y regresa a La Habana el 12 de febrero. Realiza diversas acciones combativas en la zona y en territorio matancero, encontrándose nuevamente con Gómez quien traía consigo la infantería oriental bajo el mando del entonces General de Brigada Quintín Bandera.
Después de atacar a Batabanó, en La Habana, Maceo cruzó la trocha de Mariel a Majana, el 15 de marzo de 1896, para dar comienzo a su segunda campaña en la provincia pinareña.
En julio escribe desde su campamento en El Roble cartas dirigidas a prominentes patriotas criollos en los Estados Unidos. En una misiva dirigida al coronel Federico Pérez Carbó le dice: "De España jamás esperé nada; siempre nos ha despreciado, y sería indigno que se pensase en otra cosa. La libertad se conquista con el filo del machete, no se pide; mendigar derechos es propio de cobardes incapaces de ejercitarlos. Tampoco espero nada de los americanos; todo debemos fiarlo a nuestros esfuerzos; mejor es subir o caer sin su ayuda que contraer deudas de gratitud con un vecino tan poderoso".
Muchos más combates exitosos libraría el Titán de Bronce antes de su caída en San Pedro, a los 51 años, junto a su ayudante, Panchito Gómez Toro, el hijo de su fiel amigo y jefe. Ambos reposan en el monumento de El Cacahual donde reciben el eterno homenaje del pueblo por el que lucharon y murieron.

 

Compartir:

Añadir nuevo comentario