Cándido González, de líder de la juventud camagüeyana a expedicionario del Granma

Cándido González

Tal vez muchos jóvenes de la capital agramontina no conozcan a Cándido González Morales, pero bastaría decirles que fue el más importante líder juvenil desde fines de la década de 1940, presidente estudiantil de la Escuela Profesional de Comercio, y fundador del Movimiento 26 de Julio en Camagüey.

Aunque nació el 6 de enero de 1929 en un barrio de Puerto Padre, provincia de Las Tunas, desde muy niño sus padres se mudaron a Camagüey donde desarrolló su vida revolucionaria y llegó a ser el coordinador y organizador de la oposición a la tiranía batistiana en todos los municipios de la antigua provincia.

El 3 de septiembre de 1943 Cándido comenzó la Escuela Profesional de Comercio que funcionaba en una casa particular alquilada por el gobierno en la Avenida de la Libertad, donde siempre tenían temor de ser desalojados por los frecuentes atrasos del pago del alquiler y sus condiciones inadecuadas.

La exigencia al Ministerio de Educación de un presupuesto para la construcción de un local definitivo para la escuela era una de las demandas de los estudiantes, igual que eliminar la incorporación de profesores sin calificación por ser simpatizantes políticos o recomendados por personajes del Gobierno.

Por el trabajo que tenía en un banco y otras responsabilidades, Cándido cada vez puede asistir menos a clases, y aunque ya no ocupa cargos en la Asociación de Alumnos continúa siendo el líder de los estudiantes. En la inauguración del nuevo edifico de la Escuela de Comercio en la Avenida Finlay, el 24 de febrero de 1951, el Gobierno intentó hacerse propaganda con un desfile que incluía el paso de una fuerza de caballería y a continuación los estudiantes de la Escuela de Comercio, los del Instituto de Segunda Enseñanza y la Escuela Normal de Maestros. Cándido se opone alegando que los estudiantes tendrían que pasar sobre el estercolero equino, y no desfilan.

Como trabajador bancario se enfrenta a los elementos mujalistas que detentan la dirigencia del sindicato del ramo y por su posición franca y radical gana el reconocimiento de los obreros. Cándido vuelve a convertirse en indeseado, ahora para la administración y los falsos dirigentes obreros que planifican invalidarlo de su plaza. Como un acto de rebeldía y dignidad, renuncia a la plaza el 26 de noviembre de 1951.

Al producirse el golpe de estado del 10 de marzo de 1952 está integrado al trabajo de la Juventud Ortodoxa, de la cual fue secretario general provincial y posteriormente del Ejecutivo Nacional. En la respuesta del pueblo camagüeyano ante cada hecho de la tiranía, está Cándido como participante, organizador o protagonista. Los sucesos del 26 de Julio de 1953 reafirmaron su convicción de que la lucha armada era el único camino a la solución de Cuba y se convierte así en “el primer fidelista que tuvo Camagüey”.

Las autoridades lo identifican como el líder de la oposición revolucionaria. En 1954 participa, en el primer traslado de La Historia me Absolverá desde La Habana hasta Camagüey y organiza su distribución por los municipios; en esta y otras labores utiliza el auto de su propiedad y esconden los folletos, proclamas, etc., en los guardafangos y en un doble forro del asiento delantero.

Cándido es uno de los máximos propulsores en tierra camagüeyana de la campaña por la amnistía de los presos políticos cuyo principal objetivo era la libertad de los moncadistas. El 15 de mayo de 1955, cuando los moncadistas son puestos en libertad viaja en unión de otros cuatro camagüeyanos a Batabanó para conocer personalmente a Fidel Castro.

Junto a otro grupo de camagüeyanos viaja a La Habana a fines de junio para entrevistarse nuevamente con Fidel y regresan con la misión de organizar el Movimiento Revolucionario 26 de Julio (M-26-7), incrementar la propaganda, captar jóvenes obreros y estudiantes, recaudar fondos y sabotear los actos de los políticos tradicionales.

Por sus cualidades revolucionarias, su intensa actividad y ante el peligro de que fuera asesinado por la tiranía, Fidel dispuso que Cándido viajara a México pues era uno de los hombres seleccionado para la futura expedición. La decisión significa postergar su boda una vez más, vender el carro y sólo se queda con lo indispensable para el viaje pues el resto lo dona al Movimiento. El 17 de febrero de 1956 embarca en avión junto a dos camagüeyanos más.

En México se hace merecedor de la confianza de Fidel y se convierte en su ayudante principal, lo acompaña regularmente en las visitas a las casas donde se alojan los combatientes y a los entrenamientos guerrilleros. La noche del 20 de junio de 1956, Fidel y varios combatientes, entre ellos Cándido, son detenidos y confinados en diferentes celdas de presos comunes. Al día siguiente Cándido y el revolucionario mexicano Alfonso Guillén Zelaya son interrogados y sometidos a crueles sesiones de tortura. Los sacaban a altas horas de las noches, atados de pies y manos, ojos vendados y completamente desnudos, los sumergían repetidamente en un estanque de agua helada mientras los golpeaban fuertemente en los ojos con las palmas de las manos hasta hacerles perder el conocimiento.

Aunque les suspenden comida y agua no pueden arrancarle información. El 27 de junio Fidel eleva una denuncia al Procurador General de México sobre el trato que reciben los compañeros presos y lo ejemplifica con las torturas a Cándido. El 9 de julio la mayoría fueron liberados y unos días después el resto. La salud de Cándido se había quebrado, una afección pulmonar limitaría en el futuro su resistencia física.

Cándido era incansable, dedicaba las 24 horas del día, a las actividades del Movimiento en el exilio y le correspondió avisar a gran parte de los expedicionarios para la partida de Tuxpan el 24 de noviembre. En el Granma estuvo en la puerta de la cabina, junto a Juan Manuel Márquez, segundo jefe de la expedición, y ayuda a Fidel a ajustar las armas que prueba una a una. Cuando el 1 de diciembre Fidel da a conocer la estructura militar del contingente, el teniente Cándido queda adscrito al Estado Mayor.

En el desembarco el día 2, la marcha sobre el mangle pantanoso con el peso de la mochila, el arma y las balas y tras varios días de escasa alimentación y agua dificultan el avance siempre en dirección al este para alcanzar la Sierra Maestra. Cándido se mueve junto al Estado Mayor y sólo el día 4 logran comer algo por la ayuda campesina y una compra en una bodega. Caminan esa noche y al amanecer del 5 acampan en un cañaveral cerca de Alegría de Pio, donde alrededor de las cuatro de la tarde son atacados por el ejército de la tiranía y se produce entonces la dispersión de los expedicionarios.

Cándido va en el grupo más numeroso de 14 compañeros. Al amanecer del 6 caminan hacia el sur y llegan a los farallones de la costa donde deciden avanzar. El camagüeyano es el más afectado físicamente, la afección pulmonar le roba las fuerzas al extremo que al llegar al mar toma agua salada sin pensar en las consecuencias. El día 8 llegan a la desembocadura del río Toro; divisan una casa de familia. El dueño promete ayudarlos y sale de la casa mientras seis expedicionarios permanecen en ella. Jesús Reyes no confía en el campesino, decide continuar y tenía razón, pues era un delator que regresó acompañado de la Guardia Rural que se aposta cuidadosamente por donde les llamará y hará que los revolucionarios bajen. Funciona el ardid, Cándido cae herido. los soldados lo encuentran entre la hierba de guinea y lo asesinan.

El 8 de junio de 1959 el Gobierno Revolucionario dicta una Resolución disponiendo que la Escuela Profesional de Comercio de Camagüey, su cuna revolucionaria, se nombre Cándido González. La Revolución hacía valer las palabras del Mártir: "No les hablen a los revolucionarios de la muerte, háblenles de la nueva vida que vivirá después del triunfo. Vamos a hacer a la dictadura y a la explotación que oprimen a la Patria la guerra necesaria, y la muerte es una de las contingencias que tenemos que enfrentar. Pensemos en la vida y en el éxito. La vida no tiene sentido si no se lleva con honra y dignidad. "

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