Aniversario 22 de la detención de Los Cinco en Estados Unidos

Los 5 heroes

Los Cinco héroes antiterroristas, Gerardo Hernández Nordelo, Ramón Labañino Salazar, Antonio Guerrero Rodríguez, Fernando González Llort, y René González Sehwerert son los cinco cubanos que decidieron dedicar sus vidas, lejos de su Patria, a la lucha contra el terrorismo en la ciudad de Miami, centro principal de las agresiones contra Cuba, siendo arrestados e enjuiciados y condenados en el único lugar donde no podían tener un juicio justo: Miami.
Sobre ellos pesaron largas condenas, absurdamente acusados sin ninguna prueba de espías que ponían en peligro la seguridad de Estados Unidos y de conspiradores despiadados que provocaron la muerte de seres humanos. El 2014 fueron ganadores del Premio Anual por los Derechos Humanos de Global Exchange, en la categoría de Premio Seleccionado por la Gente.
El 17 de diciembre de 2014 como parte de un acuerdo humanitario alcanzado entre los gobiernos de Estados Unidos y Cuba son liberados Gerardo Hernández Nordelo, Ramón Labañino Salazar, y Antonio Guerrero Rodríguez. La liberación de estos tres Héroes de la República de Cuba fue anunciada simultáneamente por el presidente cubano Raúl Castro y el estadounidense Barack Obama en sendos comunicados en el que se anunció también el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos. Anteriormente habían sido liberados Fernando González y René González.
Los Cinco patriotas cubanos partieron hacia Estados Unidos para obtener información sobre los planes de las organizaciones terroristas que tienen su base de operaciones, desde hace muchos años, en la ciudad de Miami, entre ellas, la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), el Consejo por la Libertad de Cuba (CLC), Hermanos al Rescate, Movimiento Democracia, Alpha-66 y otras muchas de conocida trayectoria delictiva.
Entre las actividades terroristas de esos grupos se cuentan numerosos sabotajes y agresiones contra Cuba, con saldo de miles de muertos, heridos y grandes pérdidas económicas, contrabando de armas, drogas y personas e, incluso, fraguaron cientos de planes para tratar de asesinar al presidente cubano Fidel Castro Ruz, y realizaron acciones terroristas en el propio territorio estadounidense y en terceros países.
Su caso fue típico de los juicios políticos que Estados Unidos critica como contrarios al respeto por los derechos humanos cuando tienen lugar en otros países. Es probable que este caso sea citado como precedente para negarle un juicio justo a otros hombres y mujeres encausados en los Estados Unidos.
El 12 de septiembre de 1998 son detenidas 10 personas, en un operativo del Buró Federal de Investigaciones contra una supuesta red de espías a las 5:30 am. El FBI identifica entre ellas a René González, Antonio Guerrero, Luis Medina (Ramón Labañino), Rubén Campa (Fernando González) y Manuel Viramontes (Gerardo Hernández).
Son conducidos al Cuartel General del FBI en Miami, para una entrevista de “convencimiento” a colaborar y traicionar a cambio de ciertas promesas, presiones y chantajes. Después de varios intentos fallidos, los llevaron en auto al Federal Detention Center (FDC) de Miami, en el corazón mismo del Downtown Miami. El Jefe del FBI de Miami desde el mes de mayo de ese año, Héctor Pesquera, avisa del arresto primero que a nadie a Ileana Ross Lehtinen y a Lincoln Díaz-Balart.
En lo que se ha convertido en un tratamiento común para aquellos cuyas creencias políticas o religiosas u origen nacional se consideren sospechosos en los Estados Unidos, a los cinco cubanos se les mantuvo sin fianza durante los 33 meses transcurridos entre el arresto y el juicio.
Todos los arrestos se realizaron sin incidentes, y no hubo señales de que poseyeran arma alguna o de que hubiesen llevado una vida que no fuese la de miembros pacíficos de la comunidad. Dos de ellos son ciudadanos estadounidenses, pues nacieron en los Estados Unidos de padres cubanos que escaparon del reino de corrupción y terror del dictador cubano Fulgencio Batista. Todos eran bien vistos en las comunidades donde vivían y trabajaban
A pesar de todo eso, no sólo se les negó el derecho a una fianza, sino que también se les mantuvo, durante 17 meses, en celdas de confinamiento solitario utilizadas para castigar a los prisioneros culpables de agresión y otras conductas violentas tras haber sido sentenciados.
Fueron completamente separados de sus familiares e hijos menores, y ni siquiera podían comunicarse entre sí. Sin embargo, incluso en estas condiciones extremas, la fiscalía fracasó en sus objetivos de desorientar y desesperar a los arrestados hasta el punto de que alguno o varios de ellos hicieran falsas confesiones e implicara a otros a cambio de una promesa de indulgencia. Por el contrario, fueron al juicio con la verdad como defensa, citando a oficiales retirados del ejército de los Estados Unidos y a cabecillas de grupos radicados en Miami que conspiran para derrocar al gobierno de Cuba, con el fin de demostrar que su único delito había sido el uso de identidades falsas (con excepción de Antonio Guerrero y René González, quienes eran ciudadanos estadounidenses y utilizaron sus verdaderas identidades) para así poder ayudar a proteger a su país de la violencia perpetrada por organizaciones radicadas en territorio norteamericano y evaluar la probabilidad de un ataque militar por parte de Estados Unidos.
Los Cinco fueron sometidos a un juicio manipulado en la propia ciudad de Miami, completamente hostil y dominada por la mafia de origen cubano, donde era imposible realizar un proceso justo e imparcial, a tenor con las propias leyes de los Estados Unidos y del Derecho internacional. Los sectores anticubanos desataron una falaz e intensa campaña propagandística para presionar a la opinión pública de Miami y al jurado, lo cual fue reiteradamente denunciado por los abogados de la Defensa, quienes presentaron varias mociones de solicitud de un cambio de sede que fueron rechazadas.
Los cargos imputados y ninguno probado fueron: Conspiración para cometer delito contra Estados Unidos; Conspiración para cometer espionaje; Conspiración para cometer asesinato en primer grado (Gerardo Hernández fue el único acusado de este cargo por propiciar supuestamente el derribo, el 24 de febrero de 1996, de dos avionetas de la organización terrorista Hermanos al Rescate. Desde el punto de vista legal para que un Tribunal de Estados Unidos pudiera actuar, el hecho en cuestión tenía que haber sucedido en el espacio aéreo internacional, fuera de la jurisdicción cubana y no como ocurrió realmente y en ese caso ninguna Corte norteamericana podría abordarlo).
Los otros dos de los cinco cargos presentados fueron: Falsificación de documentos o hacer declaraciones falsas ante autoridades gubernamentales para obtener documentos y Agentes no registrados de un gobierno extranjero.
Después de un proceso ilegítimo la jueza, que no aceptó ninguna de las atenuantes de la Defensa y aplicó todas las agravantes de la Fiscalía, dictó sentencias desmesuradas e injustas, aplicando las máximas condenas en cada caso, aun cuando los cargos principales no pudieron ser probados, y encarcelados en prisiones de máxima seguridad en diferentes Estados.
Gerardo Hernández, fue sentenciado a dos cadenas perpetúas por conspiración para cometer asesinato en primer grado y conspiración para cometer espionaje, respectivamente. Además, 15 años por los cargos de conspiración para cometer delito contra Estados Unidos, documentación falsa y agente extranjero sin previa declaración al Fiscal de Estados Unidos.
Ramón Labañino, fue condenado a cadena perpetua por el cargo de conspiración para cometer espionaje, más 18 años por los cargos de conspiración para cometer delito contra Estados Unidos, documentación falsa y agente extranjero sin previa declaración al Fiscal de Estados Unidos.
Antonio Guerrero, fue sentenciado a cadena perpetua por conspiración para cometer espionaje, más 10 años por los cargos de conspiración para cometer delito contra Estados Unidos y agente extranjero sin previa declaración al Fiscal de Estados Unidos.
Fernando González, fue sentenciado a 19 años de prisión por conspiración para cometer delito contra Estados Unidos, documentación falsa y agente extranjero sin previa declaración al Fiscal de Estados Unidos. El 27 de febrero de 2014 fue liberado de la cárcel de Safford, Arizona, para ser deportado a Cuba. El día 28 del mismo mes y año, llega a La Habana, Cuba.
René González, fue sentenciado a 15 años de privación de libertad por los cargos de conspiración para cometer delito contra Estados Unidos y agente extranjero sin previa declaración al Fiscal de Estados Unidos. El 7 de octubre de 2011 fue liberado de la cárcel de Marianna, aunque por una orden judicial debió permanecer en Estados Unidos bajo el régimen de libertad supervisada por tres años. El 30 de marzo arribó a Cuba en visita privada y familiar. El 3 de mayo de 2013, la jueza de La Florida Joan Lenard aceptó la solicitud presentada por René González para modificar las condiciones de su libertad supervisada y permanecer en Cuba, a cambio de la renuncia a su ciudadanía estadounidense. El 9 de mayo de 2013, René González recibió en la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana el documento que certificaba su renuncia a la ciudadanía estadounidense.
Separados entre sí en prisiones alejadas unas de otras, Los Cinco fueron sometidos a duros castigos para tratar de quebrar su integridad psíquica y física, confinamientos en solitario en celdas de castigo (huecos) por períodos de 17 meses y de 48 días sin haber cometido falta alguna a despecho del propio Reglamento del Buró de Prisioneros de Estados Unidos, recibieron tratamiento de delincuentes comunes y con ellos convivieron en las penitenciarías.
Ante la observancia de los injustos procesos contra la integridad declarada y la inocencia de los cinco héroes cubanos esta burda maniobra se condenó a nivel internacional durante el tiempo que fueron realmente prisioneros políticos de la mafia cubano-americana de Miami, numerosos sectores criticaron duramente al presidente norteamericano y premio nobel de la paz 2009, Barack Obama, como un claro y total violador de los derechos humanos, y al gobierno norteamericano por encubrir al terrorista más buscado del continente americano Luis Posada Carriles, quien vivió libremente en la ciudad de Miami amparado por los servicios de inteligencia norteamericanos CIA y mercenarios cubanos, para preparar atentados criminales contra el pueblo cubano y sus autoridades.
La promesa hecha públicamente al pueblo de Cuba por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz de que volverían se cumplió tras ardua lucha, y hoy Los Cinco, reunidos finalmente con sus familias en su Patria, cumplen diversas tareas de la Revolución que fiel y valientemente defendieron y Gerardo Hernández acaba de ser electo como nuevo Coordinador Nacional de los Comités de Defensa (CDR).

 

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