
No había lugar de Cuba, por apartado o distante, que Vilma Espín Guillois no hubiese visitado. Esa mujer activa no dudó por un momento, bajar en un winche junto con los trabajadores de las minas de Matahambre y adentrarse en el corazón de la tierra en una de las excavaciones más profundas de toda América. Su objetivo, ver en qué condiciones trabajaban los mineros.
En una visita a Buey Arriba, ideó unos talleres para enseñar a las mujeres a hacer muebles de mimbre para promover una forma de empleo en la zona. Luego replicó la iniciativa en el poblado El Brujo en Santiago de Cuba.
Son estas algunas de las historia de los viajes por toda Cuba que le vienen a la mente a la Teniente Coronel de la Reserva, Alicia Martínez, quien durante 30 años acompañó a Vilma.
(Vea entrevista que publica Cubadebate en su edición del 18 de junio)
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