
No se escatima en incurrir en estos gastos, así como en los relacionados con mantener los productos de la canasta familiar normada y un nivel de bienes y servicios básicos a la población, incluyendo la electricidad, que, con un gran esfuerzo, se ha mantenido estable. Todo ello, en medio del férreo y acrecentado bloqueo económico, comercial y financiero del Gobierno de Estados Unidos.
El bloqueo, como se ha expresado en reiteradas ocasiones, constituye el principal obstáculo para el desarrollo, y es la limitación fundamental para alcanzar el crecimiento económico que necesita el país, en función de un mayor bienestar del pueblo. El daño económico ocasionado en el periodo desde abril de 2019 a marzo de 2020, ascendió a 5 570 millones de dólares.
El crecimiento en más de un 30 % de los precios de los alimentos, incluidos los fletes, por tener que adquirirlos en países más lejanos; la imposibilidad de que el turismo norteamericano pueda venir libremente a Cuba; el no poder exportar productos de alta demanda como el ron y el tabaco a los Estados Unidos; el encarecimiento de productos no alimenticios, por no poder comprarlos a empresas estadounidenses, o con intereses norteamericanos, son algunos de los impactos más notables del bloqueo. A ello se agregan las presiones que ejercen para que compañías de terceros países no comercien con Cuba; así como la persecusión para impedir el arribo de combustible y trabar cualquier financiamiento.
En medio de la pandemia, y cuando Cuba hace ingentes esfuerzos para proteger a su pueblo y ofrece su ayuda solidaria al mundo, el bloqueo lo que hace es recrudecerse.
En el Consejo de Ministros, celebrado el 29 de abril de 2020, al aprobar el ajuste del plan y las indicaciones para iniciar la elaboración de este y del presupuesto de 2021, el Presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez expresó: "No podemos conformarnos con el ajuste al Plan y la planificación para 2021, porque estamos enfrentando una crisis mundial. En ese difícil contexto, nosotros tenemos que salir con cosas distintas, y preparar una Estrategia de desarrollo económico-social, en la que se ratifique que no podemos seguir haciendo las cosas de la misma manera.
"Hay que evaluar cómo, de una manera más rápida, más decidida, más organizada, implementamos un grupo de cuestiones que están pendientes en la Conceptualización del Modelo Económico y Social.
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