Aunado a ello, debemos tomar en cuenta que la colaboración y cooperación entre las EFS que conformamos OLACEFS, no nada más, nos permite el fortalecimiento de nuestras Entidades a partir del intercambio de información y buenas prácticas, sino que también nos permite establecer estrategias conjuntas de trabajo y coordinación institucional.
La confianza en las EFS es inherente a la función de supervisión que desempeñan conforme a su marco institucional. Este rol conlleva una responsabilidad dual, por una parte, las obliga a mantener e incrementar su credibilidad al promover el comportamiento ético de las personas que forman parte de la organización, y por otra, las obliga a promover el valor de la integridad en el sector público y privado.
El fomento de la integridad tanto al interior de las EFS como al exterior ─sector público y privado─ debe convertirse en el ícono de las EFS para la prevención de la corrupción, como prueba del compromiso de la Institución, de establecer un entorno de control interno adecuado para cumplir los objetivos institucionales con eficiencia, eficacia y una orientación de interés social.
Es indiscutible que el desempeño positivo del gobierno aumenta la confianza. Estamos en un momento crucial para América Latina y el Caribe y sólo con el fortalecimiento de gobiernos íntegros, se podrá continuar avanzando.

