El homicida, dueño del ave de rapiña, usa como armas las mentiras de todo calibre y la metralla con la cual quieren ahora rematar el embuste, pues ni las falacias inventadas les funcionan. Solo un puñado de países, por supuesto, los ricos de este mundo, le ha dado crédito al falso e ilegítimo presidente encargado, es decir, impuesto por Estados Unidos en la nación venezolana.
Sobre Venezuela, el ave de rapiña está dispuesta a regar muerte para alimentarse de ella, pues la guerra es su modo de vida y se asienta también en la mentira. Enfrenta a un imperio que no tiene idea de lo que son capaces los pueblos. Allí hay una sola verdad: la de la Revolución Bolivariana que en este febrero cumple 20 años, y al decir de José Martí, «La verdad solamente despierta una vez, y nunca muere».
