El presidente antillano advierte en sus declaraciones que no establecerá dialogo alguno con el gobierno norteamericano sino es en igualdad de condiciones. Ratificó que el principal obstáculo en estas relaciones diplomáticas sigue siendo el bloqueo económico financiero impuesto hace más de medio siglo, ya que la presidencia de Donald Trump ha recrudecido estos vínculos a pesar de su restitución en 2016 con la gubernatura de Barack Obama.
Rechaza rotundamente las acusaciones que vinculan al país con supuestos ataques sónicos contra diplomáticos norteamericanos, que pudieran atentar contra la salud de los mismos. Sobre esto expresó: ´´Han creado toda una falacia, toda una historia con supuestos incidentes acústicos que han llamado incluso peyorativamente como ataques acústicos, término que nosotros no aceptamos porque nosotros no hemos atacado a nadie, ni aquí se violan los derechos de ningún diplomático´´.
Por otra parte, el gobierno estadounidense se empeña en desmantelar mecanismos en beneficio de la unidad y la independencia latinoamericana, entre ellos la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA) y la UNASUR. En cuanto a esto, el gobernante cubano mantiene su postura en apoyo a la presidencia de Nicolás Maduro y se muestra a favor del triunfo electoral de López Obrador en la nación mexicana, en aras de mejorar las condiciones existentes en América Latina y el Caribe.
En cuanto a las líneas gubernamentales de la nación cubana manifestó que era relevante mantener vínculos, debates y diálogos permanentes con la población y atención especial a los lugares de mayor complejidad en cuanto a las realidades del país.
Subrayó la importancia de la comunicación social como instrumento de trabajo excepcional en las directrices del gobierno y el desarrollo electrónico de la isla.
