Marta Abreu, patriota independentista y benefactora

Marta

Marta de los Ángeles Abreu y Arencibia fue una patriota cubana, que destinó la fortuna heredada de su familia para obras de beneficio social y beneficio público en Santa Clara y contribuyó con numerosos recursos financieros a la lucha por la independencia de Cuba.
Nació en la ciudad de Santa Clara el 13 de noviembre de 1845 y murió en París, Francia, el 2 de enero de 1909 a los 64 años. La obra de su vida la describió de forma brillante el Generalísimo Máximo Gómez: "No saben ustedes los villaclareños, los cubanos todos, cual es el verdadero valor de esa señora […] Si se sometiera a una deliberación en el Ejército Libertador el grado que a dama tan generosa habría de corresponder, yo me atrevo a afirmar que no hubiera sido difícil se le asignara el mismo grado que yo ostento”.
La casa marcada con el número 49 de la calle Sancti Spíritus (hoy Juan Bruno Zayas), en la ciudad de Santa Clara, se conserva como el lugar de su nacimiento, donde se crio y educó en el seno de una acaudalada familia, y viajó por los Estados Unidos y Europa donde conoció la realidad de la época.
Una vez iniciada la guerra de independencia en la región central de la Isla, en febrero de 1869, su familia se trasladó para La Habana, donde se casó el 16 de mayo de 1874 con Luis Estévez y Romero, joven abogado matancero que compartía sus ideales patrióticos y humanistas, y en 1875 tuvieron su hijo al cual bautizaron con el nombre del abuelo materno, Pedro Nolasco Julio Zenón.
Al asumir la posesión de sus bienes en 1876 tras la muerte de su padre, entre los cuales se encontraban grandes dotaciones de esclavos, Marta y su esposo les dieron la libertad, entregándoles parcelas de tierra para que las trabajaran y a los esclavos domésticos los convirtieron en obreros asalariados.
Unido a su apoyo a la causa independentista, tras el fallecimiento de su padre, Marta, de común acuerdo con sus hermanas, decidieron materializar la voluntad póstuma de la familia de dedicar su fortuna a realizar una extensa obra benéfica. Así inicia un proyecto en Santa Clara donde son fabricadas dos escuelas para niños pobres de la raza blanca y una escuela para niños de raza negra. Además, contribuyó a la apertura de la antigua calle San Agustín, y en 1883, entregó habitaciones a 20 familias de esa ciudad de Santa Clara en un local que decidió convertirlo en asilo para pobres, nombró un conserje para custodiarlo y preservar el orden interior y habilitó una cocina y patio colectivo, integrándolos a la sociedad, abandonando así su condición de marginados.
Cuando se aprobó la construcción del Teatro La Caridad, Marta Abreu adquirió el terreno donde se construyó un edifico con tres departamentos: uno para la Policía, otro para el Cuerpo de Bomberos del Comercio y el dedicado a la enseñanza, hacia el cual se trasladó la Escuela Municipal Conyedo. Este terreno con dicha construcción Marta lo cambió al Ayuntamiento por la ermita La Candelaria donde se construyó el teatro que fue su obra cumbre. El teatro La Caridad fue inaugurado el 8 de septiembre de 1885, y con ello dotó a Santa Clara de la institución cultural más importante de ese siglo.
El 15 de julio de 1886, en ocasión de aniversario 197 de la fundación de Santa Clara, Marta tuvo la idea de erigir en la entonces Plaza de Armas, hoy Parque Leoncio Vidal, el primero de los monumentos que allí existió: un obelisco dedicado a la memoria de Juan Martín de Conyedo y Francisco Hurtado de Mendoza. Fue construido en Filadelfia, con granito de Boston en color gris, y honra a dos hombres que mucho hicieron por la educación y la salud de la villa.
En uno de sus viajes por Europa visitó Suiza, donde vio unos lavaderos públicos que le hicieron pensar de inmediato en las mujeres de Santa Clara que lavaban en el río y bajo el sol. Regresó a su ciudad natal con el proyecto de construir cuatro lavaderos públicos, idea que trasmitió al Ayuntamiento de Santa Clara. En 1887 se levantaron dos lavaderos en las proximidades del río Bélico e igual número en el Cubanicay.
Su labor benefactora no se detenía. En 1894 construyó y habilitó una estación meteorológica, de las más avanzadas de la época, para ser operada por el prestigioso meteorólogo villaclareño Julio Jover Anido. El 28 de febrero de 1895 inauguró la planta eléctrica y la estación de ferrocarril y al día siguiente el dispensario para niños pobres nombrado El Amparo que suministraba atención médica y medicamentos gratuitos a los niños.
Además de la ayuda brindada a su comunidad que le ha valido para ser reconocida como la benefactora de la ciudad, realizó la mayor de las obras en beneficio de su pueblo al poner su fortuna al servicio de la causa en la guerra de 1895 y manifestó que si se acababan sus recursos pedirían limosna ella y su familia, pero la libertad de Cuba era lo primordial.
Sus ideas independentistas, bien conocidas por las autoridades coloniales, la obligaron a abandonar el país junto a su esposo radicándose en Francia, donde desarrolló una intensa labor conspirativa y de recaudación de fondos para la guerra contra el colonialismo español.
En 1898 viajó a los Estados Unidos, y en 1899 regresó a La Habana. El prestigio patriótico del matrimonio era tal que se propuso a Luis Estévez y Romero como la figura ideal para ocupar la vicepresidencia de la República, y en ese equipo se lanzó a las primeras elecciones republicanas.
En 1899 regaló los instrumentos para la banda de música del Cuerpo de Bomberos, lo cual además de prestigiar esa organización le ofrecía la posibilidad de utilizarla en actividades que le permitía incrementar ingresos para el sostenimiento de la misma. Contribuyó a las reformas que se hicieron a la iglesia del Buen Viaje y la de Encrucijada. También ayudó a muchas personas y fue mecenas de artistas, intelectuales y hombres de ciencia como los doctores Carlos de la Torre, naturalista, y Manuel Velasco, médico.
En 1903, ante las manipulaciones politiqueras del Presidente Tomás Estrada Palma y los manejos turbios que nada tenían que ver con su visión de la República, Estévez renunció al cargo. Luis y Marta regresaron a Francia.
Con la salud muy quebrantada, se hizo necesario operar a Marta, lo cual hizo su amigo íntimo y gran médico cirujano, nacido en Sagua la Grande, Joaquín Albarrán. Pero la operación, realizada de forma urgente en los últimos días de diciembre de 1908, se complicó y el día 2 de enero de 1909 murió. El 4 de febrero de 1909, a solo un mes de su deceso, su esposo se suicidó.
Más de un centenar de prestigiosos periódicos de Cuba y otros países reseñaron el suceso y dejaron testimonio de intelectuales y patriotas por el dolor de la irreparable pérdida.
El vapor Flandres partió de Francia el 4 de febrero de 1920 con los restos mortales de Marta Abreu y de Luis Estévez, y el 20 fueron inhumados en la tumba de la familia Abreu Arencibia en la Necrópolis de Colón, con los honores de las autoridades gubernamentales y del pueblo al que siempre sirvieron. El pueblo de Santa Clara hizo un monumento en su honor en el Parque Leoncio Vidal, inaugurado el 15 de julio de 1925.

 

Share:

Add new comment