Felipe Poey Aloy, sabio naturalista y promotor de la cultura cubana

Poey

Fundador de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana y fundador de la Sociedad de Entomología de Francia, el sabio cubano Felipe Poey Aloy dejó una huella científica difícil de superar en sus 82 años de vida y una obra multifacética como promotor de la cultura científica y literaria.
Nacido en La Habana, el 26 de mayo de 1799, este investigador y profesor cubano es una figura cimera en la historia de la ciencia en nuestro país y en particular destaca su notable quehacer en los estudios ictiológicos.
Poey fue discípulo de Félix Varela, en el Seminario de San Carlos, obtuvo en La Habana el grado de Bachiller en Leyes, en 1821 y ese mismo año viajó a España para graduarse de Abogado en Madrid. En 1826 se trasladó a Francia, a donde llevó las observaciones que de manera autodidacta había realizado sobre la Flora y la Fauna cubanas.
En la capital francesa conoció a los investigadores Jorge Cuvier y a Aquiles Valenciennes, quienes lo introdujeron en los principios básicos de la Ictiología y utilizaron en la obra Historia General de los Peces, que redactaron en coautoría, algunas de las notas y dibujos realizados por Poey en Cuba.
En Francia estableció relaciones con los entomólogos Luis Alejandro Chevrolat y Félix Eduardo Guérin-Ménéville, con los cuales fundó en 1832 la Sociedad Entomológica de París. Durante ese año publicó allí sus primeros estudios sobre los insectos, el más importante de los cuales fue la Centuria de Lepidópteros de la Isla de Cuba.
Regresó a su país natal en 1833, y dos años más tarde impartió las asignaturas de Geografía de Cuba y Geografía Moderna además de la de Lengua Francesa y Latina en el Colegio de San Cristóbal de Carraguao.
En 1837 es miembro de la Sociedad Económica de Amigos del País de La Habana la cual le encomendó participar en el reconocimiento geológico de la Isla de Cuba. En 1838 presentó en dicha institución su proyecto para establecer en la capital un Gabinete de Historia Natural. El Museo funcionó durante algún tiempo en su casa y, a partir de 1842, pasó a formar parte de la Universidad de La Habana. El 22 de diciembre de 1838 Poey fue nombrado Miembro de Mérito de la referida Sociedad.
Al producirse en 1842 la secularización de la enseñanza e inaugurarse la Real y Literaria Universidad de La Habana, impartió en ella las asignaturas de Zoología y Anatomía Comparada, cuya cátedra fundó, y las de Botánica y Mineralogía, con nociones de Geología, para las cuales escribió algunos manuales y libros de texto.
En 1861 Poey integró el grupo de 30 miembros fundadores de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de la Habana. Ese mismo año resultó distinguido como Académico de Mérito. El 4 de septiembre de 1877 fue propuesto como Miembro de Número de la Sociedad Antropológica de la Isla de Cuba, y 12 días después fue elegido como su Presidente, cargo al que renunció en 1878 manteniendo su condición de Numerario. Tanto en la Real Academia como en la Sociedad Antropológica, abogó por el estudio de las riquezas naturales cubanas, y tomó parte en las discusiones científicas más interesantes que se produjeron.
Formó parte de varias instituciones en Europa, entre ellas: la Sociedad de Amigos de la Historia Natural Berlinesa, de la que fue Miembro de Honor desde 1864; la Sociedad Española de Historia Natural, a la que ingresó en 1872; y la Real Sociedad Científica de Londres, a partir de noviembre de 1836. La lista de sociedades científicas extranjeras que le rindieron honores es extensa.
Próximo a cumplir los 80 años, fue distinguido con el nombramiento de Catedrático de Término, categoría conferida a Profesores con más de 20 años en el ejercicio de la docencia universitaria. Ejerció como propietario la Cátedra de Geografía de Vertebrados, y fue Decano de la Facultad de Ciencias.
Casi al final de su vida, Felipe Poey se dio a la tarea de ordenar y compilar la mayor parte de su producción bibliográfica dispersa, con vistas a publicarla en un libro titulado: "Obras Literarias", el cual salió en 1888, tres años antes de su desaparición física. En dicha obra, Poey reveló su fisonomía intelectual, y la cultura científica y popular de la cual fue depositario y digno representante.
La Ictiología Cubana, luego de permanecer por más de un siglo en el rango de los grandes clásicos inéditos, se publicó íntegramente en el año 2000 gracias al empeño de varias instituciones presidida por la Casa de Altos Estudios "Don Fernando Ortiz" de la Universidad habanera. Su impresión, en dos tomos de texto y un Atlas, tuvo lugar en el contexto de las actividades que se efectuaron con motivo del bicentenario del natalicio de su autor, su composición estuvo precedida por un largo proceso de transcripción y conjunción de los manuscritos existentes en España y Cuba, realizados por el Dr. Darío Guitart Manday, presidente de la cátedra universitaria que ostenta el nombre del naturalista cubano que falleció en La Habana el 28 de enero de 1891.

 

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