Catalogado por Fidel como un “día de recordación para todos los cubanos que dieron su vida no solo en defensa de su patria, sino también de la humanidad”, el 7 de diciembre es una fecha marcada en el calendario como una jornada de homenaje como “Día de los caídos en nuestras guerras de independencia” y, desde 1989, “Día de tributo a los combatientes caídos en misiones internacionalistas”.
Francisco Gómez Toro “Panchito”, Capitán del Ejército Libertador en las luchas por la independencia de Cuba. Hijo del Mayor General Máximo Gómez, constituye, fundamentalmente para la juventud, un ejemplo de amor a la patria y de fidelidad a los jefes. José Martí se refirió a él como la criatura humana de menos imperfecciones que había conocido.
Por su parte, Maceo se involucró en el proceso independentista iniciado en la Isla el 10 de octubre de 1868 a pocos días del estallido. Se destacó por su gran capacidad de líder y su destreza política y militar, que lo convirtieron en uno de los hombres más grandes del proceso revolucionario.
Una de las hazañas más recordadas del también conocido como Titán de Bronce, fue la Protesta de Baraguá, el 15 de marzo de 1878, contra el Pacto del Zanjón, documento español que proponía a las tropas cubanas someterse a una paz sin independencia, a lo que él respondió negativamente.
Al cumplirse 100 años de la Protesta de Baraguá, el Comandante en Jefe Fidel Castro reflexionó acerca de la entereza de Maceo, cuando señaló:
“Hay que decir que dejó realmente a nuestro pueblo una herencia gigantesca, infinita, con esa actitud (…) con la Protesta de Baraguá llegó a su punto más alto, llegó a su clímax, llegó a su cumbre, el espíritu patriótico y revolucionario de nuestro pueblo; y (…) las banderas de la Patria y de la Revolución, de la verdadera Revolución, con independencia y con justicia social, fueron colocadas en su sitial más alto”.
Hoy Cuba, como ayer en la manigua, se alza como un coloso frente a un imperialismo irritado por el ejemplo que somos para el mundo.
