No existía ningún elemento en concreto para acusarlos, pero algo tenía que hacer el Cuerpo de Voluntarios de La Habana para apuntarles con el dedo del odio y conducir a más de 40 estudiantes de Medicina a dos consejos de guerra.
En el segundo de estos juicios, donde la traición abyecta de los voluntarios se combinó macabramente con la indecisión y la bajeza de las autoridades coloniales españolas, ocho de los universitarios fueron condenados a muerte, lamentable suceso que constituyó uno de los hechos más atroces e injustificados de la historia de la Cuba colonial.
En un asalto de puro amor, el estudiantado y los jóvenes volverán a tomar las calles esta tarde, para honrar a los mártires del 27 de noviembre, y reafirmar su compromiso con la Patria, la Revolución y el Socialismo.
Desde la Colina Universitaria hasta la explanada de La Punta marcharán los “pinos nuevos”, en honor a Ángel Laborde, Carlos de la Torre, Anacleto Bermúdez, Alonso Álvarez, Carlos Verdugo, José de Marcos Medina, Pascual Rodríguez y Eladio González, los ocho estudiantes de Medicina asesinados por el colonialismo español 148 años atrás.
Cada homenaje hoy a esos ocho eternos condiscípulos vilmente asesinados será, también, una demostración de repudio al bloqueo genocida y cada agresión del señor Trump contra Cuba, un grito por la integración latinoamericana y caribeña y la paz, y en apoyo al estudiantado y los pueblos que ahora mismo enfrentan en las calles al neoliberalismo, el imperialismo y las oligarquías.
