Después de vivir intensamente el verano, los educandos de las diferentes enseñanzas arriban a las aulas, seguros de contar allí con los recursos materiales y humanos imprescindibles para su formación integral. Una seguridad, que depende del desvelo constante desde la máxima dirección del país y los ministerios, hasta la base.
La escuela, la familia y la comunidad comienzan un nuevo andar conjunto de casi diez meses por forjar al ciudadano mejor al que aspiramos como sociedad, que no sólo esté bien instruido, sino que practique los más altos valores humanos.
Todo un acontecimiento, así es en Cuba el primer día de clases de cada curso escolar, y este 2 de septiembre no será la excepción.
