De ella hizo el Che la siguiente valoración: “Dentro del Ejército Rebelde, entre los que pelearon y se sacrificaron en aquellos días angustiosos, vivirá eternamente la memoria de las mujeres que hacían posible con su riesgo cotidiano las comunicaciones por toda la nación y entre todas ellas, para nosotros, para los que estuvimos en el frente número uno y personalmente para mí, Lidia ocupa un lugar de preferencia”.
Esta ejemplar combatiente resultó capturada en La Habana, cuando cumplía una misión junto a su compañera Clodomira Acosta, al ser delatada la casa en que permanecían en compañía de otros jóvenes revolucionarios, que fueron vilmente asesinados por la policía.
Aunque fueron sometidas a crueles torturas, las dos valerosas mujeres no dijeron ni una palabra comprometedora para sus compañeros de lucha. Finalmente resultaron asesinadas por sicarios de la tiranía el 17 de septiembre de 1958, quienes hundieron sus cuerpos en el mar.
(Tomado de Radio Ciudad del Mar)





